MSCI saca la "espada de doble filo": mantiene las empresas de fondos criptográficos pero congela la emisión adicional, ¿se termina el ciclo infinito de financiación?
Los gigantes de la elaboración de índices internacionales MSCI han anunciado que, en la evaluación trimestral de febrero de 2026, mantendrán la posición de las “empresas de tesorería de activos digitales” en sus índices globales, evitando que empresas como Strategy sean eliminadas y desencadenen ventas pasivas por valor de miles de millones de dólares. Sin embargo, MSCI también ha impuesto restricciones clave: congelar la cantidad de acciones en circulación de estas empresas, y las futuras emisiones de acciones no serán consideradas en el peso del índice.
Esta decisión es como una “espada de doble filo”: al eliminar la “espada de la venta forzada”, también corta de raíz el “ciclo infinito de fondos” que DATCOs obtenía automáticamente mediante emisiones de acciones para comprar en el índice. La estructura del mercado cambia radicalmente, y las empresas de criptomonedas deben volver a centrarse en los fundamentos, mientras que el ETF de Bitcoin en EE. UU. podría convertirse en un ganador silencioso.
Un cambio estructural tras una “condicionalidad” de retraso
Para las “empresas de tesorería de activos digitales” que vinculan profundamente su estrategia con Bitcoin, el 6 de enero de 2026 fue un día de giro dramático. MSCI Inc., principal proveedor de benchmarks para acciones y ETFs globales, anunció que en la próxima evaluación de febrero mantendría el tratamiento actual de DATCOs en sus índices globales. Esto significa que, para las empresas como Strategy, que enfrentan riesgo de exclusión por tener más del 50% de sus activos en activos digitales, se les concede un “retraso” clave.
Tras el anuncio, el mercado reaccionó con una subida de más del 6% en el precio de sus acciones. La lógica de alivio y pánico es clara: según análisis de JP Morgan, si se eliminan completamente del índice, podría desencadenarse una venta forzada pasiva de entre 30 y 90 mil millones de dólares. Tal presión de venta sería suficiente para desplomar el precio de las acciones y quizás forzar a las empresas a liquidar parte de sus holdings de Bitcoin para hacer frente a la crisis. Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, rápidamente celebró la permanencia en el índice como una victoria.
Pero, bajo esta aparente victoria, se esconden condiciones que podrían cambiar las reglas del juego. MSCI, al ofrecer el “retraso”, añadió una congelación técnica crucial: no aumentará el número de acciones en circulación, ni el factor de inclusión extranjera o doméstica, ni retrasará ninguna migración de los valores en la lista preliminar. En otras palabras, el peso en el índice de DATCOs queda bloqueado. Con esta medida, aunque se evita la “horca”, también se elimina el “motor” que impulsaba su expansión: la relación entre emisión de nuevas acciones y la compra automática por fondos pasivos.
Funcionamiento y fin del “ciclo infinito de fondos”
Para entender el impacto profundo de esta congelación, hay que analizar el modelo de operación de DATCOs, especialmente de Strategy, que en los últimos años ha dependido de un modelo de capital único y exclusivo. Este modelo ha sido llamado por el mercado como “ciclo infinito de fondos” o “máquina de movimiento perpetuo”, con una lógica precisa y eficiente.
El ciclo comienza con la estrategia de la empresa basada en una visión extremadamente optimista de Bitcoin. Cuando decide aumentar su posición en Bitcoin, emite nuevas acciones (o bonos convertibles) para recaudar fondos. Por ejemplo, en 2025, Strategy recaudó más de 150 mil millones de dólares mediante emisión de acciones para comprar Bitcoin a gran escala. La emisión suele diluir la participación accionarial, lo que en teoría podría bajar el precio de las acciones.
El segundo elemento clave es la compra pasiva por fondos indexados. Cuando la cantidad de acciones en circulación de Strategy aumenta por emisión, los fondos pasivos que siguen MSCI y otros índices (como ETFs) están matemáticamente obligados a incrementar su posición en esa empresa en proporción, para mantener el peso en el índice. Esta demanda es “insensible al precio”: independientemente de cómo se comporte el precio tras la emisión, los fondos deben comprar. Esto proporciona un soporte de compra masivo y seguro para las nuevas acciones, contrarrestando la dilución y, en ocasiones, impulsando el precio al alza.
El tercer elemento cierra el ciclo: si el precio se mantiene o sube, la empresa encuentra más fácil y barato emitir nuevas acciones para financiarse, comprando más Bitcoin. El aumento en la tenencia de Bitcoin refuerza la narrativa de “juego solo con Bitcoin”, atrayendo más inversores y creando un ciclo positivo.
La decisión de MSCI de congelar rompe exactamente este engranaje central. El anuncio implica que, aunque Strategy vuelva a emitir en el futuro, MSCI no considerará esas nuevas acciones en el cálculo del peso del índice. La participación en el índice no aumentará, y los fondos pasivos que siguen el índice no tendrán obligación de comprar esas nuevas acciones. El “auto-compra” que antes era estable, enorme y sin esfuerzo, desaparece.
De “crucero automático” a “conducción manual”: comparación de mecanismos
Antes y después del cambio en las reglas de MSCI, la mecánica de soporte para las emisiones de DATCOs cambia radicalmente.
En el mecanismo anterior, la fuerza motriz principal era la matemática del peso en el índice, que obligaba a los fondos pasivos a comprar. Esta demanda era “insensible al precio”, con alta certeza, garantizada por reglas estrictas del índice. Por ello, podía contrarrestar la dilución y, en ocasiones, impulsar el precio. Un ejemplo cuantitativo: si una empresa emite 20 mil millones de dólares en acciones, en el viejo sistema, esto podría traducirse en unos 6 mil millones de dólares en compras pasivas automáticas.
Con la nueva congelación, todo cambia. La fuerza motriz ahora depende de la valoración y decisión de los inversores activos, que son muy sensibles al precio y a las condiciones del mercado. La demanda de compra de nuevas acciones se vuelve débil o inexistente, y puede incluso aumentar el riesgo de caída por dilución. Usando el mismo ejemplo, una emisión de 20 mil millones de dólares bajo las nuevas reglas, sin la compra automática de fondos pasivos, obliga a la empresa a buscar compradores activos en un mercado sin respaldo pasivo, aumentando el riesgo de corrección en la caída del precio.
Brecha de liquidez y surgimiento de alternativas
La desaparición de la “compra automática” crea una gran brecha de liquidez en el mercado. La firma de análisis Bull Theory ha intentado cuantificar esta brecha en un informe. Modelaron un escenario: una empresa de tesorería digital con 200 millones de acciones en circulación, de las cuales aproximadamente el 10% (20 millones) son mantenidas por fondos pasivos indexados. Si esa empresa emite 20 millones de nuevas acciones para recaudar capital, en el viejo sistema, el reequilibrio del índice forzaría a los fondos a comprar el 10%, es decir, 2 millones de acciones. A un precio de 300 dólares por acción, esto equivale a 600 millones de dólares en compras automáticas, insensibles al precio.
Bajo las nuevas reglas de MSCI, esa compra automática de 600 millones desaparece. El informe señala: “Strategy ahora debe buscar compradores privados, ofrecer descuentos o recaudar menos fondos”. Para Strategy, que en 2025 dependió de más de 150 mil millones en financiamiento de acciones para adquirir Bitcoin, esto representa un reto fundamental. Cualquier intento de financiarse en esa escala en un mercado sin respaldo pasivo aumenta mucho el riesgo de corrección en la caída del precio durante eventos de dilución.
Este cambio estructural también está reconfigurando la competencia en el sector de activos digitales. La decisión de MSCI de “congelar” en lugar de “eliminar” o “dejar” favorece a los ETF de Bitcoin en EE. UU., que se han consolidado como un activo principal, con interés de instituciones y particulares. Desde la perspectiva del inversor, las acciones de empresas como Strategy compiten con los ETF de Bitcoin en ofrecer exposición, pero también con riesgos operativos, primas de gestión y volatilidad del NAV.
Con la reducción de la capacidad de financiamiento de las DATCOs, los grandes gestores de activos podrían reevaluar sus asignaciones. Mover fondos desde acciones de empresas individuales con riesgos específicos hacia los ETF de Bitcoin, más simples, líquidos y con tarifas transparentes, parece una opción más lógica. Este flujo de fondos beneficiará a grandes emisores como BlackRock y Fidelity, cuyas tarifas de gestión podrían reflejar parte del valor que antes se atribuía a la prima de las acciones de DATCOs. La eliminación del “efecto volante” por MSCI puede, intencionadamente o no, crear un entorno más justo para los productos tradicionales de gestión.
El futuro del sector: de la “ingeniería financiera” a la “creación de valor”
La decisión de MSCI marca una clara línea divisoria en la historia de las empresas de tesorería digital y en el sector de criptomonedas en general.
Para Strategy y similares, el camino futuro requiere una profunda reorientación. La dependencia de emisiones masivas de acciones para expandirse ya no es sostenible. Los gestores deben centrarse en fortalecer los fundamentos empresariales, incluyendo diversificación de ingresos no relacionados con Bitcoin, mejor gobernanza, comunicación financiera transparente y explorar otras vías de financiamiento como bonos o préstamos bancarios. Deben convencer a gestores activos, fondos de cobertura y minoristas de que sus acciones se sostienen en su valor intrínseco, no en arbitrajes indexados.
A nivel macro, este cambio acelera la profesionalización y especialización de las herramientas de inversión en criptomonedas. Los ETF de Bitcoin en spot, por su carácter regulado, transparente y eficiente, consolidan su posición como canal preferido para instituciones y particulares. Las empresas como Strategy deberán transformar su narrativa de “herramienta de beta apalancada en Bitcoin” a “gestora experta en activos Bitcoin”. Su valor dependerá más de su gestión activa, staking, aplicaciones Layer2, contribución a ecosistemas y conocimientos tecnológicos, que de la cantidad absoluta de Bitcoin en su balance.
En última instancia, la congelación técnica de MSCI es una lección profunda para el mercado: el crecimiento sostenible en activos digitales y finanzas tradicionales debe basarse en la creación real de valor, no en ciclos de arbitraje frágiles y sofisticados. Tras el dolor a corto plazo, un mercado más saludable, fundamentado en la realidad, puede ser la verdadera etapa de madurez que necesita la industria para avanzar hacia su próximo ciclo.
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MSCI saca la "espada de doble filo": mantiene las empresas de fondos criptográficos pero congela la emisión adicional, ¿se termina el ciclo infinito de financiación?
Los gigantes de la elaboración de índices internacionales MSCI han anunciado que, en la evaluación trimestral de febrero de 2026, mantendrán la posición de las “empresas de tesorería de activos digitales” en sus índices globales, evitando que empresas como Strategy sean eliminadas y desencadenen ventas pasivas por valor de miles de millones de dólares. Sin embargo, MSCI también ha impuesto restricciones clave: congelar la cantidad de acciones en circulación de estas empresas, y las futuras emisiones de acciones no serán consideradas en el peso del índice.
Esta decisión es como una “espada de doble filo”: al eliminar la “espada de la venta forzada”, también corta de raíz el “ciclo infinito de fondos” que DATCOs obtenía automáticamente mediante emisiones de acciones para comprar en el índice. La estructura del mercado cambia radicalmente, y las empresas de criptomonedas deben volver a centrarse en los fundamentos, mientras que el ETF de Bitcoin en EE. UU. podría convertirse en un ganador silencioso.
Un cambio estructural tras una “condicionalidad” de retraso
Para las “empresas de tesorería de activos digitales” que vinculan profundamente su estrategia con Bitcoin, el 6 de enero de 2026 fue un día de giro dramático. MSCI Inc., principal proveedor de benchmarks para acciones y ETFs globales, anunció que en la próxima evaluación de febrero mantendría el tratamiento actual de DATCOs en sus índices globales. Esto significa que, para las empresas como Strategy, que enfrentan riesgo de exclusión por tener más del 50% de sus activos en activos digitales, se les concede un “retraso” clave.
Tras el anuncio, el mercado reaccionó con una subida de más del 6% en el precio de sus acciones. La lógica de alivio y pánico es clara: según análisis de JP Morgan, si se eliminan completamente del índice, podría desencadenarse una venta forzada pasiva de entre 30 y 90 mil millones de dólares. Tal presión de venta sería suficiente para desplomar el precio de las acciones y quizás forzar a las empresas a liquidar parte de sus holdings de Bitcoin para hacer frente a la crisis. Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, rápidamente celebró la permanencia en el índice como una victoria.
Pero, bajo esta aparente victoria, se esconden condiciones que podrían cambiar las reglas del juego. MSCI, al ofrecer el “retraso”, añadió una congelación técnica crucial: no aumentará el número de acciones en circulación, ni el factor de inclusión extranjera o doméstica, ni retrasará ninguna migración de los valores en la lista preliminar. En otras palabras, el peso en el índice de DATCOs queda bloqueado. Con esta medida, aunque se evita la “horca”, también se elimina el “motor” que impulsaba su expansión: la relación entre emisión de nuevas acciones y la compra automática por fondos pasivos.
Funcionamiento y fin del “ciclo infinito de fondos”
Para entender el impacto profundo de esta congelación, hay que analizar el modelo de operación de DATCOs, especialmente de Strategy, que en los últimos años ha dependido de un modelo de capital único y exclusivo. Este modelo ha sido llamado por el mercado como “ciclo infinito de fondos” o “máquina de movimiento perpetuo”, con una lógica precisa y eficiente.
El ciclo comienza con la estrategia de la empresa basada en una visión extremadamente optimista de Bitcoin. Cuando decide aumentar su posición en Bitcoin, emite nuevas acciones (o bonos convertibles) para recaudar fondos. Por ejemplo, en 2025, Strategy recaudó más de 150 mil millones de dólares mediante emisión de acciones para comprar Bitcoin a gran escala. La emisión suele diluir la participación accionarial, lo que en teoría podría bajar el precio de las acciones.
El segundo elemento clave es la compra pasiva por fondos indexados. Cuando la cantidad de acciones en circulación de Strategy aumenta por emisión, los fondos pasivos que siguen MSCI y otros índices (como ETFs) están matemáticamente obligados a incrementar su posición en esa empresa en proporción, para mantener el peso en el índice. Esta demanda es “insensible al precio”: independientemente de cómo se comporte el precio tras la emisión, los fondos deben comprar. Esto proporciona un soporte de compra masivo y seguro para las nuevas acciones, contrarrestando la dilución y, en ocasiones, impulsando el precio al alza.
El tercer elemento cierra el ciclo: si el precio se mantiene o sube, la empresa encuentra más fácil y barato emitir nuevas acciones para financiarse, comprando más Bitcoin. El aumento en la tenencia de Bitcoin refuerza la narrativa de “juego solo con Bitcoin”, atrayendo más inversores y creando un ciclo positivo.
La decisión de MSCI de congelar rompe exactamente este engranaje central. El anuncio implica que, aunque Strategy vuelva a emitir en el futuro, MSCI no considerará esas nuevas acciones en el cálculo del peso del índice. La participación en el índice no aumentará, y los fondos pasivos que siguen el índice no tendrán obligación de comprar esas nuevas acciones. El “auto-compra” que antes era estable, enorme y sin esfuerzo, desaparece.
De “crucero automático” a “conducción manual”: comparación de mecanismos
Antes y después del cambio en las reglas de MSCI, la mecánica de soporte para las emisiones de DATCOs cambia radicalmente.
En el mecanismo anterior, la fuerza motriz principal era la matemática del peso en el índice, que obligaba a los fondos pasivos a comprar. Esta demanda era “insensible al precio”, con alta certeza, garantizada por reglas estrictas del índice. Por ello, podía contrarrestar la dilución y, en ocasiones, impulsar el precio. Un ejemplo cuantitativo: si una empresa emite 20 mil millones de dólares en acciones, en el viejo sistema, esto podría traducirse en unos 6 mil millones de dólares en compras pasivas automáticas.
Con la nueva congelación, todo cambia. La fuerza motriz ahora depende de la valoración y decisión de los inversores activos, que son muy sensibles al precio y a las condiciones del mercado. La demanda de compra de nuevas acciones se vuelve débil o inexistente, y puede incluso aumentar el riesgo de caída por dilución. Usando el mismo ejemplo, una emisión de 20 mil millones de dólares bajo las nuevas reglas, sin la compra automática de fondos pasivos, obliga a la empresa a buscar compradores activos en un mercado sin respaldo pasivo, aumentando el riesgo de corrección en la caída del precio.
Brecha de liquidez y surgimiento de alternativas
La desaparición de la “compra automática” crea una gran brecha de liquidez en el mercado. La firma de análisis Bull Theory ha intentado cuantificar esta brecha en un informe. Modelaron un escenario: una empresa de tesorería digital con 200 millones de acciones en circulación, de las cuales aproximadamente el 10% (20 millones) son mantenidas por fondos pasivos indexados. Si esa empresa emite 20 millones de nuevas acciones para recaudar capital, en el viejo sistema, el reequilibrio del índice forzaría a los fondos a comprar el 10%, es decir, 2 millones de acciones. A un precio de 300 dólares por acción, esto equivale a 600 millones de dólares en compras automáticas, insensibles al precio.
Bajo las nuevas reglas de MSCI, esa compra automática de 600 millones desaparece. El informe señala: “Strategy ahora debe buscar compradores privados, ofrecer descuentos o recaudar menos fondos”. Para Strategy, que en 2025 dependió de más de 150 mil millones en financiamiento de acciones para adquirir Bitcoin, esto representa un reto fundamental. Cualquier intento de financiarse en esa escala en un mercado sin respaldo pasivo aumenta mucho el riesgo de corrección en la caída del precio durante eventos de dilución.
Este cambio estructural también está reconfigurando la competencia en el sector de activos digitales. La decisión de MSCI de “congelar” en lugar de “eliminar” o “dejar” favorece a los ETF de Bitcoin en EE. UU., que se han consolidado como un activo principal, con interés de instituciones y particulares. Desde la perspectiva del inversor, las acciones de empresas como Strategy compiten con los ETF de Bitcoin en ofrecer exposición, pero también con riesgos operativos, primas de gestión y volatilidad del NAV.
Con la reducción de la capacidad de financiamiento de las DATCOs, los grandes gestores de activos podrían reevaluar sus asignaciones. Mover fondos desde acciones de empresas individuales con riesgos específicos hacia los ETF de Bitcoin, más simples, líquidos y con tarifas transparentes, parece una opción más lógica. Este flujo de fondos beneficiará a grandes emisores como BlackRock y Fidelity, cuyas tarifas de gestión podrían reflejar parte del valor que antes se atribuía a la prima de las acciones de DATCOs. La eliminación del “efecto volante” por MSCI puede, intencionadamente o no, crear un entorno más justo para los productos tradicionales de gestión.
El futuro del sector: de la “ingeniería financiera” a la “creación de valor”
La decisión de MSCI marca una clara línea divisoria en la historia de las empresas de tesorería digital y en el sector de criptomonedas en general.
Para Strategy y similares, el camino futuro requiere una profunda reorientación. La dependencia de emisiones masivas de acciones para expandirse ya no es sostenible. Los gestores deben centrarse en fortalecer los fundamentos empresariales, incluyendo diversificación de ingresos no relacionados con Bitcoin, mejor gobernanza, comunicación financiera transparente y explorar otras vías de financiamiento como bonos o préstamos bancarios. Deben convencer a gestores activos, fondos de cobertura y minoristas de que sus acciones se sostienen en su valor intrínseco, no en arbitrajes indexados.
A nivel macro, este cambio acelera la profesionalización y especialización de las herramientas de inversión en criptomonedas. Los ETF de Bitcoin en spot, por su carácter regulado, transparente y eficiente, consolidan su posición como canal preferido para instituciones y particulares. Las empresas como Strategy deberán transformar su narrativa de “herramienta de beta apalancada en Bitcoin” a “gestora experta en activos Bitcoin”. Su valor dependerá más de su gestión activa, staking, aplicaciones Layer2, contribución a ecosistemas y conocimientos tecnológicos, que de la cantidad absoluta de Bitcoin en su balance.
En última instancia, la congelación técnica de MSCI es una lección profunda para el mercado: el crecimiento sostenible en activos digitales y finanzas tradicionales debe basarse en la creación real de valor, no en ciclos de arbitraje frágiles y sofisticados. Tras el dolor a corto plazo, un mercado más saludable, fundamentado en la realidad, puede ser la verdadera etapa de madurez que necesita la industria para avanzar hacia su próximo ciclo.