La parábola sobre la lección de trading del gato.
En un pequeño apartamento en las afueras de la ciudad vivía el trader Marco. Sus días transcurrían entre gráficos, velas y cifras que parpadeaban en la pantalla como estrellas en el cielo nocturno. La única persona que no prestaba atención a los mercados era el gato Sírko — un felino peludo con la mirada de quien lo ha visto todo.
Cada mañana, Marco abría el terminal, y Sírko saltaba sobre la mesa y se sentaba junto a él, observando atentamente la pantalla. Cuando Marco se ponía nervioso y intentaba cambiar una operación en el último momento, e
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Cada mañana, Marco abría el terminal, y Sírko saltaba sobre la mesa y se sentaba junto a él, observando atentamente la pantalla. Cuando Marco se ponía nervioso y intentaba cambiar una operación en el último momento, e








