Hay una lógica elegante en juego aquí: la tecnología y los negocios siguen su propia ley natural. Los débiles desaparecen silenciosamente mientras los fuertes emergen. Es la presión de selección que se desarrolla a gran escala. Lo que carece de utilidad real se deja de lado; lo que resuelve problemas genuinos se multiplica. La pura supervivencia del más apto. Pero aquí está lo que nos mantiene adivinando: el momento. Nadie sabe exactamente cuándo colapsa un proyecto o cuándo un nuevo jugador toma la corona. ¿Esa incertidumbre? Es lo que hace que los mercados se muevan.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
17 me gusta
Recompensa
17
5
Republicar
Compartir
Comentar
0/400
BlockchainDecoder
· hace8h
Vaya, otra vez esa narrativa de "sobrevivir es para los aptos"... pero la cuestión del timing que mencionas realmente es clave. Según estudios, la irracionalidad del mercado precisamente proviene de esta incertidumbre. Cabe destacar que el 90% de los proyectos fracasan no por falta de utilidad, sino por quedarse sin liquidez en ese momento, la diferencia de tiempo suele decidir la vida o la muerte.
Ver originalesResponder0
BearHugger
· 01-17 00:56
Los débiles quedan fuera y los fuertes toman el relevo, esa es la verdadera imagen del mundo de las criptomonedas.
Ver originalesResponder0
HashBrownies
· 01-17 00:55
La regla de supervivencia ya está muy escuchada, pero realmente nadie puede precisar exactamente ese momento, esa es la clave.
Ver originalesResponder0
GateUser-5854de8b
· 01-17 00:54
En realidad, se trata de apostar por el timing, todos dicen lo correcto, pero ¿cuántos realmente aciertan en el momento adecuado?
Ver originalesResponder0
TokenomicsTinfoilHat
· 01-17 00:53
En realidad, se trata de apostar por el timing, nadie puede predecir quién será el próximo en caer.
Hay una lógica elegante en juego aquí: la tecnología y los negocios siguen su propia ley natural. Los débiles desaparecen silenciosamente mientras los fuertes emergen. Es la presión de selección que se desarrolla a gran escala. Lo que carece de utilidad real se deja de lado; lo que resuelve problemas genuinos se multiplica. La pura supervivencia del más apto. Pero aquí está lo que nos mantiene adivinando: el momento. Nadie sabe exactamente cuándo colapsa un proyecto o cuándo un nuevo jugador toma la corona. ¿Esa incertidumbre? Es lo que hace que los mercados se muevan.