Escrito por: Luke, Mars Financial
En el salvaje oeste recién nacido de las criptomonedas, las reglas solían ser como sombras en la niebla, borrosas e inasibles. Inversores, emprendedores y soñadores corren por esta tierra, pero a menudo son tropezados por los vacíos legales y el puño de hierro de la regulación. Sin embargo, un cambio está teniendo lugar silenciosamente en Washington: el Congreso de los Estados Unidos y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), estas dos fuerzas, con sus propias creencias y misiones, intentan trazar un mapa claro de este territorio caótico. Es una lucha sobre innovación, poder y futuro, y el capítulo más reciente de la historia se está desarrollando lentamente con la renuncia de Gary Gensler y los nuevos movimientos de la SEC.
Los pioneros del Congreso: El surgimiento del grupo central de criptografía
El comienzo de la historia debe ser mencionado en los pasillos del Capitolio. Aquí, la división partidista actúa como una barrera invisible, pero la criptomoneda se ha convertido en uno de los pocos temas que pueden unir a los miembros de ambos partidos. Tom Emmer, un robusto miembro republicano de Minnesota, que solía ser abogado y transmitía su voz por la radio, es un pragmático que cree firmemente que la libertad económica es la clave del futuro, y que la criptomoneda es la personificación de esta clave. Por otro lado, Ritchie Torres, un joven miembro del Partido Demócrata del Bronx, Nueva York, lleva consigo un entusiasmo idealista. Creció en una comunidad de bajos ingresos y sabe muy bien cómo el sistema financiero excluye a los grupos marginados, por lo que ve la criptomoneda como una cuerda que puede acercar a la gente común a la riqueza.
Estos dos tienen personalidades muy diferentes, pero se unieron por una creencia común. Convocaron a un grupo de parlamentarios afines para formar el “Grupo Central del Congreso en Criptografía”. Entre los miembros del grupo se encuentra Bill Foster, un doctor en física que conoce bien los secretos del código y la cadena de bloques; en 2018, él y Emmer lanzaron la “Ley de Certidumbre Regulatoria de la Cadena de Bloques”, en un intento de obtener un respiro para los desarrolladores. También está Darren Soto, un entusiasta de la tecnología de Florida, que propuso legislaciones para proteger a los consumidores, con la esperanza de que las transacciones criptográficas ya no parezcan un juego de azar.
Este grupo de personas se reúne no por fama ni riquezas, sino porque creen firmemente que si Estados Unidos no allana el camino para las criptomonedas rápidamente, el tren de la economía digital global los dejará atrás sin piedad. Emmer se levantó en una audiencia y exclamó: “¡No podemos permitir que la incertidumbre regulatoria ahogue la próxima revolución tecnológica!” Torres, con un tono suave pero esperanzador, dijo: “Esto no se trata de partidos políticos, se trata de dar oportunidades a todos.” Ellos organizan reuniones, mesas redondas, invitan a expertos de la industria e intentan establecer algunas bases legales para esta industria de crecimiento desenfrenado. Por ejemplo, la Ley de Puerto Seguro busca eximir de impuestos las nuevas monedas obtenidas de las bifurcaciones de blockchain; y la Ley de Estructura del Mercado de Activos Digitales y Protección de Inversores intenta clasificar los activos digitales para aclarar cuáles son valores y cuáles no lo son.
El cambio de la SEC: de mano dura a diálogo
Mientras tanto, en el otro extremo de Washington, se está gestando una tormenta en el edificio de la SEC. Durante mucho tiempo, la SEC ha sido conocida por su postura dura en la regulación de criptomonedas, especialmente bajo el liderazgo del ex presidente Gary Gensler. Él veía a la industria de las criptomonedas como un área que necesitaba ser estrictamente controlada, recurriendo con frecuencia a medidas de aplicación de la ley que hicieron que muchos innovadores retrocedieran. Sin embargo, la salida de Gensler marcó un punto de inflexión, el ambiente dentro de la SEC comenzó a relajarse y la dirección regulatoria cambió silenciosamente.
En este cambio, Hester Peirce sin duda es una figura clave. Ella es cariñosamente conocida como la “mamá cripto”, y no encaja en el típico molde burocrático. Con su curiosidad y amor por el libre mercado, pasó de la academia a la SEC, convirtiéndose en una voz atípica. En su opinión, la regulación no debería ser una cadena, sino una escalera que ayude a las nuevas tecnologías a ascender. En 2020, presentó la propuesta de un “puerto seguro”, que fue como lanzar una pequeña bomba en la comunidad cripto: otorgar a los emisores de tokens un período de gracia de tres años para que desarrollen sus proyectos sin estar sujetos a las leyes de valores. Aunque la propuesta aún no se ha materializado, ya ha encendido innumerables esperanzas.
Pierce often feels like she’s fighting a lone battle. The SEC’s lawsuit against Ripple, the investigation into Uniswap, these strong-arm tactics furrowed her brow. In an interview, she sighed, ‘We can’t always scare people with law enforcement, we have to give innovators a clear path.’ Her persistence finally paid off - in 2023, the SEC acknowledged that Bitcoin and Ethereum are not securities, which excited the market.
Sin embargo, Peirce no se detuvo allí. Reunió un equipo y fundó el “Grupo de Trabajo Especial de Criptomonedas”, con miembros como el Jefe de Gabinete Richard Gabbert y el Asesor Legal Principal Michael Selig. El primero aboga por la gestión de activos criptográficos por categorías, mientras que el segundo enfatiza que la regulación debe basarse en la naturaleza del token y no ser un enfoque generalizado. Tras la salida de Gensler, este grupo de trabajo ha encontrado nuevas oportunidades. Según informes de The Block, la SEC anunció el lunes que el Grupo de Trabajo Especial de Criptomonedas celebrará su primera mesa redonda el 21 de marzo de 2024 en la sede de la SEC en Washington D.C., bajo el tema “Nuestro pasado y futuro: Definir el estatus de los valores”. Esta reunión es parte de la serie “Sprint de primavera en busca de claridad en las criptomonedas”, lo que marca un cambio de la SEC de una postura de aplicación estricta a un diálogo abierto. Peirce declaró: “Espero aprovechar el conocimiento profesional del público para crear un marco regulatorio viable para las criptomonedas”. También reveló que planea clasificar ciertos tokens como “no valores” como prioridad, lo que ha dado un gran alivio a numerosos equipos de proyectos.
Dos ríos, una tierra fértil
El Congreso y la SEC, estas dos fuerzas son como ríos que corren juntos, aunque siguen caminos diferentes, convergen hacia el mismo océano. Por un lado, en el Congreso, Emmer y Torres están ocupados promoviendo leyes, convocando audiencias, intentando allanar el camino para la industria con la ley; por otro lado, en la SEC, Pierce lidera un equipo abriendo senderos en la jungla de la regulación. Es inevitable que haya fricciones: la mano dura de la SEC ha hecho que el grupo del Congreso se sienta constreñido, mientras que la actitud radical del Congreso hace que la SEC sienta que están asumiendo riesgos. Pero la mayoría de las veces, son socios complementarios: uno establece reglas, el otro resuelve dudas, con el objetivo común de convertir esta tierra salvaje del oeste en tierra fértil.
Imagina un escenario de éxito: las empresas ya no temen pisar una mina terrestre, los inversores ya no están en vilo, la tecnología crece desenfrenadamente como la maleza. Torres sueña con que las comunidades de bajos ingresos se levanten a través de la criptomoneda, mientras que Elmer espera que Estados Unidos se mantenga en la cima de los activos digitales. Pero, ¿y si falla? La innovación se ve limitada, el talento y el capital huyen, y Estados Unidos corre el riesgo de convertirse en un mero espectador.
Historia inacabada
En medio del colapso del mercado de criptomonedas, con la tormenta azotando y la confianza de los inversores tambaleándose, las acciones del Congreso y del grupo de criptomonedas de la SEC parecen especialmente cruciales. En el Capitolio, Elmer pasea, reflexionando sobre cómo inyectar estabilidad en el mercado a través de la legislación; Torres, en las calles de Bronx, imagina cómo la tecnología puede traer esperanza en medio de la crisis; mientras que Pierce, en la oficina de la SEC, revisa documentos, pensando en cómo hacer que la regulación sea el bote salvavidas del mercado en lugar del ancla que lo hunde. Todos se hacen la misma pregunta: ¿Puede el Congreso y el grupo de criptomonedas de la SEC cambiar el rumbo y traer un giro al mercado? Quizás la respuesta se encuentre en cada paso que den a partir de ahora.