Acabo de enterarme de algo bastante importante que está pasando en Washington y que está reconfigurando toda la estructura del debate sobre stablecoins. La Casa Blanca metió la mano directamente en las negociaciones y eso cambió completamente el juego.



Hasta hace poco, esto se veía como un asunto entre el sector cripto y los bancos, pero ahora los funcionarios federales están jugando un papel central. Eleanor Terrett reportó que la reunión del 19 de febrero incluyó a Coinbase, Ripple y a16z, pero lo interesante fue que los bancos vinieron representados a través de sus asociaciones de la industria, no directamente. Eso dice mucho sobre cómo se está estructurando este debate ahora.

El conflicto de fondo es claro: las empresas de cripto quieren ofrecer rendimientos sobre saldos de stablecoins inactivos. Los bancos dicen que eso es una amenaza directa porque podría drenar depósitos tradicionales. Mientras tanto, la Casa Blanca está tratando de trazar una línea que satisfaga a ambos lados, pero siendo honesto, parece imposible.

Lo que me llamó la atención es el borrador que salió del Consejo de Criptomonedas. Básicamente propone permitir rendimientos solo vinculados a actividad transaccional, pero bloquear cualquier retorno sobre saldos pasivos. La idea es que las stablecoins funcionen para pagos y comercio, no como cuentas de ahorro. Parece que quieren mantener la innovación pero dentro de límites muy específicos. La estructura del debate ahora gira en torno a esta definición de qué cuenta como "actividad calificada".

Los reguladores están siendo bastante serios. El borrador incluye sanciones civiles de hasta 500.000 dólares diarios por violaciones, con disposiciones anti-evasión incluidas. La SEC, CFTC y Tesoro trabajarían juntos para hacer cumplir esto. No es un juego.

Lo que me parece relevante es que el CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, recientemente expresó optimismo sobre que esto avance a finales de abril. Considerando que estamos prácticamente en esa fecha, veremos qué pasa. Lo cierto es que la estructura del debate ha evolucionado mucho desde que Washington entró en la conversación. Ya no es solo un debate sectorial, ahora hay una dirección clara desde el gobierno sobre cómo quieren que funcione todo esto.

Los negociadores siguen refinando detalles, pero parece que hay presión real para cerrar algo antes de que termine el mes. Ambos lados siguen en la mesa, así que al menos hay comunicación. Lo que está claro es que la estructura del debate cambió fundamentalmente cuando la Casa Blanca decidió tomar las riendas.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado