🔥 Mi amigo de la infancia, desde pequeño fue "el hijo de los demás".


Su madre perdía en el mahjong y le gritaba al volver a casa, él traía agua para lavar los pies.
Su padre se emborrachaba y rompía vasos, él se arrodillaba a recoger los cristales.
Toda la familia lo elogiaba por ser maduro, precoz, y que seguramente tendría éxito en el futuro.
Ahora tiene 32 años.
El mes pasado, en una cena, su jefe le llamó para que trabajara el fin de semana y modificara una presentación, él dijo "de acuerdo".
Sus colegas le robaron el mérito, él dijo "no pasa nada".
Le descontaron la mitad del bono de fin de año, él dijo "quizá no lo hice lo suficientemente bien".
Le pregunté por qué no peleaba por ello.
Se quedó pensativo: "¿Pelear... no parecería que no soy maduro?"
De niño, agotó toda su madurez, y al crecer solo le quedó una cara que no sabe cómo rechazar.
Luego supe que su informe médico salió, y tiene depresión severa.
Sus padres le gritaban por teléfono: "Te criamos toda la vida, ¿qué tienes que estar deprimido?"
Él no dijo nada, colgó el teléfono, y cambió la pantalla de bloqueo de su móvil de una foto familiar a una pantalla negra.
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