El oro ronda los 42, y mirando hacia atrás ese día que vendí el reloj, cuando salí de la tienda de relojes el corazón se sentía vacío, solo quedaba una marca en mi muñeca, aún recuerdo que aquella persona dijo que ahora durante la guerra el precio del oro sigue subiendo, ¿estás dispuesto a venderlo? Dije que sí.



No imaginaba que en solo dos semanas bajara de los 52 iniciales a los 42 de ahora. A veces es así realmente, no se trata de tener una visión extraordinaria, tampoco de tener suerte excepcional, es solo una sensación, una fuerza invisible que te impulsa a hacer ciertas cosas. En ese momento quizás no lo tenías claro, pero tarde o temprano la flecha que dejó la cuerda te indicará el camino.
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