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¿Cuánto dinero hay en el mundo? El panorama real de la distribución de la riqueza per cápita
Imagina un interesante experimento mental en economía: si distribuyéramos todo el efectivo del mundo por igual entre todas las personas, desde un granjero en Wisconsin hasta un ceramista en Nueva Delhi, un pastor en Namibia o un dentista en Sídney, ¿cuánto le tocaría a cada uno? La respuesta puede sorprenderte. Según los datos económicos de 2024, esa cantidad sería suficiente para que cada habitante de la Tierra pudiera comprar un coche nuevo Dacia Sandero (por supuesto, sin extras). Detrás de este cálculo aparentemente absurdo, se esconden profundas ideas sobre la distribución de la riqueza global, la liquidez económica y el sistema monetario.
¿Qué es la oferta monetaria M2?
Para entender cuánto dinero hay en el mundo, primero hay que definir qué entendemos por “dinero”. Los economistas no simplemente suman todos los billetes y monedas, sino que utilizan un concepto más amplio: la oferta monetaria M2.
M2 representa todos los fondos que pueden convertirse en efectivo en un plazo relativamente corto. Esto incluye el efectivo en circulación, los depósitos a la vista en bancos, así como los depósitos a plazo, cuentas de ahorro y fondos del mercado monetario que pueden retirarse en un plazo de dos años, e incluso los depósitos que pueden accederse con aviso en un período de tres meses. En otras palabras, M2 abarca todo el dinero que probablemente puedas tener en tus manos en un corto plazo.
Este concepto difiere mucho de la riqueza total o del capital global. La riqueza mundial también incluye bienes inmuebles, acciones, activos empresariales y otros activos a largo plazo, que aunque tienen un valor enorme, no son tan fácilmente convertibles en efectivo rápidamente. Según el informe “Global Wealth Report” de UBS de 2024, la riqueza neta privada total en el mundo alcanza los 487,9 billones de dólares, mucho más que la cantidad de fondos líquidos.
¿Cuánto le correspondería a cada persona en promedio?
Según las últimas estadísticas del proveedor de datos económicos CEIC, en 2024 la oferta monetaria global M2 alcanzó los 123,3 billones de dólares. Al mismo tiempo, la ONU registra una población mundial de 8.161 millones de personas.
Al dividir esta enorme cifra entre todos los habitantes del planeta, el resultado es sorprendente y provoca reflexión: en promedio, a cada persona le tocarían 15.108 dólares, aproximadamente 13.944 euros.
¿A qué equivale esta cantidad? Según cálculos de la plataforma VisualCapitalist, esa suma equivale aproximadamente a los gastos de compra de una familia media durante dos años, o a la compra de un coche de segunda mano, e incluso podría comprarse directamente un Dacia Sandero nuevo. Aunque parece una cantidad considerable, también revela la grave desigualdad en la distribución de la riqueza global. La mayoría de las personas posee mucho menos efectivo que esa media, mientras que unos pocos ricos concentran una cantidad de riqueza mucho mayor.
Las causas de esta desigualdad son múltiples: la complejidad del sistema financiero, las diferencias en las etapas de desarrollo de los países, las fluctuaciones en los tipos de cambio y las políticas monetarias regionales. En los países desarrollados, los depósitos bancarios y los activos financieros son más comunes, y la cifra de M2 es más alta; en los países en vías de desarrollo, muchas personas todavía dependen principalmente del efectivo.
Caso de España: diferencias regionales en la distribución de la riqueza
Para entender mejor qué significa la media global, podemos hacer un análisis comparativo por regiones. Tomemos como ejemplo España, donde los datos muestran diferencias interesantes.
Según los datos de CEIC de diciembre de 2024, la oferta monetaria M2 en España alcanzó los 1,6476 billones de dólares (1647,6 mil millones). La Oficina Nacional de Estadística (INE) de España, en enero de 2025, registró una población de 49.077.984 habitantes.
Con estos datos, si distribuimos esa cantidad entre todos los españoles, cada uno recibiría en promedio 33.571,29 dólares, aproximadamente 30.967,97 euros. Este monto es casi 2,2 veces superior a la media global.
¿A qué se debe esta diferencia tan marcada? Como país miembro de la Unión Europea, España cuenta con un sistema financiero más desarrollado, mayor penetración bancaria y una economía más sólida. Un sistema económico avanzado significa que más fondos fluyen a canales financieros formales, una mayor proporción de la población tiene cuentas bancarias, y las reservas de efectivo de empresas y particulares son mayores.
Comparando España con la media global, se observa claramente cómo el nivel de desarrollo económico influye en la liquidez monetaria. Los países más ricos no solo tienen cifras absolutas más altas en M2, sino que también tienen un valor per cápita mucho mayor. Esto demuestra aún más la enorme desigualdad en la distribución de la riqueza mundial: no solo hay diferencias entre personas, sino también entre países.
¿Qué nos dice este cálculo desde el punto de vista económico?
Este cálculo, que parece un juego, en realidad revela varias características clave de la economía moderna:
Limitaciones de la liquidez: Aunque la oferta monetaria global M2 alcanza los 123,3 billones de dólares, la mayor parte de estos fondos están restringidos a sus respectivos sistemas económicos, sometidos a tipos de cambio, controles de capital y regulaciones financieras. En realidad, no es posible distribuir realmente todo ese dinero de manera equitativa.
Diferencia entre riqueza y efectivo: M2 solo representa fondos líquidos, mientras que la riqueza real del mundo —que incluye bienes inmuebles, acciones, propiedad intelectual y otros activos— es mucho mayor que M2. Esto significa que la desigualdad en la distribución de la riqueza global es aún más grave que lo que muestra M2.
Eficiencia del sistema económico: La proporción de M2 respecto al PIB varía mucho entre países y regiones. Esto refleja las diferencias en la profundidad financiera, la eficiencia y las etapas de desarrollo de los sistemas económicos.
Entender cuánto dinero hay en el mundo es, en esencia, comprender cómo funciona la economía moderna, por qué la distribución de la riqueza es tan desigual y cómo el sistema financiero afecta nuestra vida cotidiana. Este simple cálculo nos recuerda que, aunque la cifra global de riqueza parece enorme, al distribuirla entre todos, solo alcanzaría para comprar un coche normal, y la mayor parte de las personas tiene mucho menos que esa media.