Hoy es el día 612 desde que empecé a publicar en mis redes sociales, sin un solo día de descanso. Cada publicación no es por simple trámite, sino que la preparo con dedicación. [微笑]Si piensas que soy una persona seria, puedes acompañarme, y también espero que el contenido diario pueda ayudarte. El mundo es muy grande, y yo soy muy pequeño, dale follow para que no sea difícil encontrarte. [微笑][微笑]
Hoy quiero hablar sobre el hecho de que no me gusta enviar mensajes de felicitación por el Año Nuevo. No sé desde cuándo, pero los mensajes masivos en las grupos de Año Nuevo se han convertido en una pequeña carga en mi corazón. Parece que hemos caído en una especie de “fatiga social”. Cada fin de año, el teléfono se llena de frases elaboradas y expresiones de cuatro caracteres. Son muy animadas, pero también muy extrañas. A veces ni siquiera da tiempo de cambiar los nombres, y una bendición de “copiar y pegar” pasa de una persona a la pantalla de miles de personas.
No me gusta enviar mensajes de felicitación por el Año Nuevo, no porque sea insensible, sino porque cada vez valoro más la importancia de “mantener contacto”. Pensaba que no enviarlos en masa era por pereza; luego entendí que tenía miedo de que los mensajes en exceso diluyeran esas amistades que realmente valen la pena. La verdadera preocupación no es la luz roja que aparece en el teléfono en Año Nuevo, sino que, aunque no nos contactemos durante un año, al volver a vernos podamos sonreír y preguntar “¿cómo has estado?”. Si no te he enviado un mensaje, no es que me haya olvidado de ti, sino que he decidido guardar los mejores deseos en mi corazón.
Un nuevo año, que tengamos menos formalismos y más encuentros sinceros.
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#我在Gate广场过新年
Hoy es el día 612 desde que empecé a publicar en mis redes sociales, sin un solo día de descanso. Cada publicación no es por simple trámite, sino que la preparo con dedicación. [微笑]Si piensas que soy una persona seria, puedes acompañarme, y también espero que el contenido diario pueda ayudarte. El mundo es muy grande, y yo soy muy pequeño, dale follow para que no sea difícil encontrarte. [微笑][微笑]
Hoy quiero hablar sobre el hecho de que no me gusta enviar mensajes de felicitación por el Año Nuevo. No sé desde cuándo, pero los mensajes masivos en las grupos de Año Nuevo se han convertido en una pequeña carga en mi corazón. Parece que hemos caído en una especie de “fatiga social”. Cada fin de año, el teléfono se llena de frases elaboradas y expresiones de cuatro caracteres. Son muy animadas, pero también muy extrañas. A veces ni siquiera da tiempo de cambiar los nombres, y una bendición de “copiar y pegar” pasa de una persona a la pantalla de miles de personas.
No me gusta enviar mensajes de felicitación por el Año Nuevo, no porque sea insensible, sino porque cada vez valoro más la importancia de “mantener contacto”. Pensaba que no enviarlos en masa era por pereza; luego entendí que tenía miedo de que los mensajes en exceso diluyeran esas amistades que realmente valen la pena. La verdadera preocupación no es la luz roja que aparece en el teléfono en Año Nuevo, sino que, aunque no nos contactemos durante un año, al volver a vernos podamos sonreír y preguntar “¿cómo has estado?”. Si no te he enviado un mensaje, no es que me haya olvidado de ti, sino que he decidido guardar los mejores deseos en mi corazón.
Un nuevo año, que tengamos menos formalismos y más encuentros sinceros.