Cuando las stablecoins se acercan cada vez más a la corriente principal de las finanzas globales, surge una pregunta crucial: ¿cómo será el destino de los depósitos tradicionales en el futuro? El Director Ejecutivo de Bank of America, Brian Moynihan, respondió recientemente a esta pregunta de manera preocupante, y esto enfrentará a la banca estadounidense a desafíos serios en los próximos años.
Amenaza real para el sistema bancario de EE. UU.
Moynihan no ocultó su preocupación. En la conferencia de inversores de Bank of America, donde la institución presentó los resultados del cuarto trimestre de 2025, advirtió que probablemente se produzca una transferencia de billones de dólares desde cuentas bancarias tradicionales hacia stablecoins y productos relacionados que ofrecen rendimientos o retornos atractivos.
Las cifras reveladas son bastante impactantes: potencialmente $6 billones en ahorros podrían trasladarse al ecosistema blockchain. Para contextualizar, Bank of America cerró 2025 con un total de $2 billones en depósitos. Si incluso una pequeña parte de esa cantidad se desplazara, el impacto sería grave y sistémico.
¿Por qué esto sería un problema tan grande? Cuando los depósitos salen de los bancos, la capacidad de préstamo de estos se reduce automáticamente. Los bancos no podrán prestar tanto como lo hacían anteriormente a hogares y pequeñas empresas. Como resultado, las instituciones financieras tendrán que depender de financiamiento mayorista, una fuente de fondos mucho más cara. Este costo se traducirá en tasas de interés más altas, dificultando y encareciendo el acceso a créditos para pequeñas y medianas empresas.
Regulación del GENIUS Act y las brechas aún existentes
El gobierno de EE. UU. ha intentado abordar este problema mediante el GENIUS Act, una ley aprobada el año pasado con el objetivo de establecer un marco federal para la emisión de stablecoins. Sin embargo, muchas voces consideran que la regulación aún deja brechas importantes.
Los banqueros comunitarios, representados por la American Bankers Association (ABA), con más de 100 instituciones financieras locales, han levantado la alarma. Han identificado lo que llaman una “brecha peligrosa” en la ley de stablecoins, que permitiría a los emisores de stablecoins ofrecer efectivamente rendimientos o intereses, a pesar de que exista una prohibición técnica directa en la ley. ¿Cómo? Creando productos e incentivos similares a los retornos, moviendo el dinero de los depositantes sin violar formalmente la ley.
A principios de enero de 2026, la ABA envió una carta formal al Senado instando a los legisladores a cerrar esta brecha mediante enmiendas en el proyecto de ley de estructura del mercado de criptomonedas. El Senado discutió la disposición en las últimas semanas, pero el impulso se detuvo después de que Coinbase retirara su apoyo a la iniciativa regulatoria.
Divergencias entre grandes bancos y la comunidad bancaria
Aquí surge una ironía interesante. Mientras Moynihan y la comunidad bancaria se oponen vehementemente a las stablecoins, otros gigantes bancarios muestran una postura mucho más relajada. JPMorgan, cuando se le preguntó si las stablecoins representan un riesgo sistémico al atraer depósitos, simplemente minimizó la amenaza.
Un portavoz de JPMorgan argumentó que siempre hay diferentes capas de dinero en circulación en la economía, desde el dinero en manos del banco central hasta fondos institucionales y comerciales. Según ellos, las stablecoins serán una capa adicional en el diverso ecosistema de pagos. “Habrá diferentes casos de uso que complementarán a los tokens de depósito, stablecoins y todas las demás formas de pago”, afirmaron.
Esta diferencia de perspectivas refleja una división cada vez mayor en la industria bancaria. Los bancos comunitarios, que dependen de depósitos locales para financiar préstamos, ven a las stablecoins como una amenaza existencial. Los grandes bancos, con acceso a diversas fuentes de financiamiento, parecen menos preocupados por las mismas inquietudes. Incluso continuarán creciendo en la era de las stablecoins; su capacidad de adaptarse será una ventaja competitiva.
¿Cómo será el futuro de los depósitos digitales?
La pregunta que enfrentan los responsables políticos ahora es cómo equilibrar la innovación financiera con la estabilidad del sistema. Si permiten que las stablecoins operen sin restricciones estrictas, el sistema bancario tradicional experimentará una transformación radical, y no todo será positivo para el sector financiero local. Pero si imponen reglas demasiado estrictas, podrían sofocar una innovación que potencialmente traería beneficios reales a los consumidores.
Lo que sucederá en el corto plazo dependerá de la evolución legislativa. Pero lo que está claro es que la pregunta “qué significa esto para el sistema bancario tradicional” ya se ha convertido en la cuestión más urgente en Washington DC y en las sedes de los grandes bancos en todo el mundo.
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Las stablecoins amenazan con erosionar billones de ahorros bancarios: el debate regulatorio se intensifica
Cuando las stablecoins se acercan cada vez más a la corriente principal de las finanzas globales, surge una pregunta crucial: ¿cómo será el destino de los depósitos tradicionales en el futuro? El Director Ejecutivo de Bank of America, Brian Moynihan, respondió recientemente a esta pregunta de manera preocupante, y esto enfrentará a la banca estadounidense a desafíos serios en los próximos años.
Amenaza real para el sistema bancario de EE. UU.
Moynihan no ocultó su preocupación. En la conferencia de inversores de Bank of America, donde la institución presentó los resultados del cuarto trimestre de 2025, advirtió que probablemente se produzca una transferencia de billones de dólares desde cuentas bancarias tradicionales hacia stablecoins y productos relacionados que ofrecen rendimientos o retornos atractivos.
Las cifras reveladas son bastante impactantes: potencialmente $6 billones en ahorros podrían trasladarse al ecosistema blockchain. Para contextualizar, Bank of America cerró 2025 con un total de $2 billones en depósitos. Si incluso una pequeña parte de esa cantidad se desplazara, el impacto sería grave y sistémico.
¿Por qué esto sería un problema tan grande? Cuando los depósitos salen de los bancos, la capacidad de préstamo de estos se reduce automáticamente. Los bancos no podrán prestar tanto como lo hacían anteriormente a hogares y pequeñas empresas. Como resultado, las instituciones financieras tendrán que depender de financiamiento mayorista, una fuente de fondos mucho más cara. Este costo se traducirá en tasas de interés más altas, dificultando y encareciendo el acceso a créditos para pequeñas y medianas empresas.
Regulación del GENIUS Act y las brechas aún existentes
El gobierno de EE. UU. ha intentado abordar este problema mediante el GENIUS Act, una ley aprobada el año pasado con el objetivo de establecer un marco federal para la emisión de stablecoins. Sin embargo, muchas voces consideran que la regulación aún deja brechas importantes.
Los banqueros comunitarios, representados por la American Bankers Association (ABA), con más de 100 instituciones financieras locales, han levantado la alarma. Han identificado lo que llaman una “brecha peligrosa” en la ley de stablecoins, que permitiría a los emisores de stablecoins ofrecer efectivamente rendimientos o intereses, a pesar de que exista una prohibición técnica directa en la ley. ¿Cómo? Creando productos e incentivos similares a los retornos, moviendo el dinero de los depositantes sin violar formalmente la ley.
A principios de enero de 2026, la ABA envió una carta formal al Senado instando a los legisladores a cerrar esta brecha mediante enmiendas en el proyecto de ley de estructura del mercado de criptomonedas. El Senado discutió la disposición en las últimas semanas, pero el impulso se detuvo después de que Coinbase retirara su apoyo a la iniciativa regulatoria.
Divergencias entre grandes bancos y la comunidad bancaria
Aquí surge una ironía interesante. Mientras Moynihan y la comunidad bancaria se oponen vehementemente a las stablecoins, otros gigantes bancarios muestran una postura mucho más relajada. JPMorgan, cuando se le preguntó si las stablecoins representan un riesgo sistémico al atraer depósitos, simplemente minimizó la amenaza.
Un portavoz de JPMorgan argumentó que siempre hay diferentes capas de dinero en circulación en la economía, desde el dinero en manos del banco central hasta fondos institucionales y comerciales. Según ellos, las stablecoins serán una capa adicional en el diverso ecosistema de pagos. “Habrá diferentes casos de uso que complementarán a los tokens de depósito, stablecoins y todas las demás formas de pago”, afirmaron.
Esta diferencia de perspectivas refleja una división cada vez mayor en la industria bancaria. Los bancos comunitarios, que dependen de depósitos locales para financiar préstamos, ven a las stablecoins como una amenaza existencial. Los grandes bancos, con acceso a diversas fuentes de financiamiento, parecen menos preocupados por las mismas inquietudes. Incluso continuarán creciendo en la era de las stablecoins; su capacidad de adaptarse será una ventaja competitiva.
¿Cómo será el futuro de los depósitos digitales?
La pregunta que enfrentan los responsables políticos ahora es cómo equilibrar la innovación financiera con la estabilidad del sistema. Si permiten que las stablecoins operen sin restricciones estrictas, el sistema bancario tradicional experimentará una transformación radical, y no todo será positivo para el sector financiero local. Pero si imponen reglas demasiado estrictas, podrían sofocar una innovación que potencialmente traería beneficios reales a los consumidores.
Lo que sucederá en el corto plazo dependerá de la evolución legislativa. Pero lo que está claro es que la pregunta “qué significa esto para el sistema bancario tradicional” ya se ha convertido en la cuestión más urgente en Washington DC y en las sedes de los grandes bancos en todo el mundo.