La discusión sobre la infraestructura blockchain en el Foro Económico Mundial (WEF) celebrado en Davos, Suiza, ha emergido como uno de los temas clave en torno a la regulación de las criptomonedas. En este panel, al que asistieron líderes financieros globales, incluido Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, se enfrentaron diferentes posturas respecto a los rendimientos de las stablecoins, el estándar de Bitcoin y la legislación de criptomonedas en Estados Unidos. Esta discusión va más allá de simples propuestas académicas e incluye cuestiones políticas que definirán el futuro de la regulación financiera.
Implicaciones económicas del debate sobre los rendimientos de las stablecoins
Uno de los temas centrales fue si las stablecoins deben pagar intereses a sus titulares. Brian Armstrong, CEO de Coinbase, planteó esto como un asunto de derechos del consumidor y competitividad global.
La postura de Armstrong se desarrolló en dos ejes. Primero, desde la perspectiva del consumidor, enfatizó que “las personas deberían poder obtener mayores rendimientos de sus activos”, y segundo, en términos de competitividad internacional, advirtió que “China ha anunciado que su moneda digital de banco central (CBDC) pagará intereses, y ya existen stablecoins en el extranjero. Si la regulación estadounidense prohíbe que las stablecoins paguen recompensas, los competidores prosperarán”.
Francois Villeroy de Galhau, gobernador del Banco Central de Francia, contrargumentó desde la perspectiva de la estabilidad financiera. Afirmó que “el objetivo público también es mantener la estabilidad del sistema financiero” y sostuvo que el euro digital no debe ofrecer rendimientos. La advertencia de Villeroy se basa en el temor de que los intereses pagados por tokens privados puedan representar un riesgo sistémico para las finanzas tradicionales.
Principios de competencia justa propuestos por Brad Garlinghouse
Brad Garlinghouse, de Ripple, propuso una postura moderada en este debate. Dijo que “la competencia es buena y es importante tener un entorno de competencia justa”, pero añadió que “Ripple no tiene un interés tan grande en esa lucha”.
Su propuesta central fue el concepto de un “entorno de competencia bidireccional y justo”. Enfatizó que “las empresas de criptomonedas deben ser reguladas con los mismos estándares que los bancos, y los bancos también deben ser regulados con los mismos estándares que las empresas de criptomonedas”, defendiendo así la coherencia y justicia en la regulación. La postura de Garlinghouse se interpreta como un intento pragmático de buscar soluciones en medio de posturas extremas dentro de la industria.
El CEO de Standard Chartered, Bill Winters, apoyó a la comunidad cripto y señaló que “los tokens serán utilizados tanto como medio de intercambio como de almacenamiento de valor, y sin rendimientos como valor de almacenamiento, serían mucho menos atractivos”.
El estándar de Bitcoin y la soberanía en política monetaria
A medida que la discusión se desplazó hacia Bitcoin, la tensión aumentó. Armstrong propuso de manera provocativa una transición hacia un “estándar Bitcoin”, como alternativa a la depreciación de la moneda fiduciaria.
Villeroy de Galhau respondió rápidamente, diciendo que “la política monetaria y la moneda son parte de la soberanía, y vivimos en una democracia”. Su argumento se basa en que la política monetaria no puede separarse de la supervisión democrática.
Armstrong aclaró las características de Bitcoin, afirmando que “Bitcoin es un protocolo descentralizado, y en realidad no hay una entidad que lo emita. Nadie en ningún país, empresa o individuo controla esto”, diferenciándose de la independencia de los bancos centrales.
Villeroy advirtió sobre los riesgos de una innovación sin regulación, diciendo que “la innovación sin regulación puede generar problemas graves de confianza”. En particular, expresó preocupación por la dominancia de monedas privadas en economías emergentes, donde la falta de regulación podría acarrear riesgos incontrolables.
Retiro del proyecto CLARITY y tensiones en la legislación estadounidense
La discusión se extendió a temas específicos de legislación en EE. UU. Armstrong explicó por qué Coinbase retiró su apoyo al proyecto de ley CLARITY: “Queremos que ninguna ley de criptomonedas en EE. UU. prohíba la competencia. Los grupos de lobby bancario en Washington D.C. están tratando de inclinar la balanza y prohibir la competencia, y no tolero eso en absoluto”.
Armstrong valoró que la legislación en EE. UU. “está logrando avances significativos en la estructura del mercado” y que actualmente “se están llevando a cabo negociaciones positivas”. Esto indica que no se trata solo de resistencia legislativa, sino de una estrategia para crear un entorno de competencia justa.
El auge del token WLD y la estrategia de reconocimiento biométrico de Worldcoin
En noticias de mercado, el token WLD subió un 13.87% en 24 horas, alcanzando los $0.52 al 29 de enero de 2026, según informes de Forbes. Esto se atribuye a la noticia de que Sam Altman, de OpenAI, está explorando una red social basada en reconocimiento biométrico para responder a los bots en línea.
Se reporta que OpenAI consideró usar Face ID de Apple o el dispositivo Orb de Worldcoin, que escanea la retina, para autenticar a los usuarios humanos, aunque no se ha confirmado una asociación oficial. World Network ha recaudado 135 millones de dólares y ha verificado millones de identidades, proponiendo su sistema de identidad digital, World ID, como una solución de verificación de identidad centrada en la privacidad, a pesar de las investigaciones regulatorias en Kenia y Reino Unido.
Pudgy Penguins: modelo de crecimiento de marca en el mercado NFT
En el mercado de NFT, Pudgy Penguins se ha consolidado como la marca NFT nativa más fuerte en este ciclo. La empresa está transformándose de un “producto de lujo digital” especulativo a una plataforma de IP multivertical para consumidores.
Estratégicamente, Pudgy Penguins primero adquiere usuarios a través de canales tradicionales y luego los integra en Web3. Su ecosistema incluye productos físicos (ventas minoristas por más de 13 millones de dólares y más de 1 millón de unidades vendidas), juegos y experiencias (Pudgy Party alcanzó 500,000 descargas en dos semanas), y el token PENGU, ampliamente distribuido. Aunque el mercado actualmente valora a Pudgy como un IP premium en comparación con sus pares tradicionales, el éxito sostenido dependerá de la expansión minorista, la adopción en juegos y la profundización en la utilidad del token.
La coexistencia de regulación e innovación: el significado del acuerdo de Davos
A pesar de las fricciones, los participantes del panel coincidieron en un punto importante. Los representantes de cada bando, incluido Brad Garlinghouse, acordaron que, en última instancia, es necesario encontrar formas de que la innovación y la regulación puedan coexistir. Esto va más allá de un simple consenso retórico en Davos y envía una señal clave para la formulación de políticas futuras.
Las discusiones entre Armstrong, Villeroy, Garlinghouse y Winters muestran que la industria de las criptomonedas ha evolucionado más allá de la simple innovación tecnológica para convertirse en un actor político que influirá en el futuro del sistema financiero global. Se espera que las posiciones expresadas en este Foro de Davos sirvan como referencias importantes en la formación de la legislación estadounidense y los marcos regulatorios internacionales en los próximos años.
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Conflicto de políticas en el Foro de Davos: la controversia Armstrong-Bilrroux y la lógica de mediación de Brad Garlinghouse
La discusión sobre la infraestructura blockchain en el Foro Económico Mundial (WEF) celebrado en Davos, Suiza, ha emergido como uno de los temas clave en torno a la regulación de las criptomonedas. En este panel, al que asistieron líderes financieros globales, incluido Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, se enfrentaron diferentes posturas respecto a los rendimientos de las stablecoins, el estándar de Bitcoin y la legislación de criptomonedas en Estados Unidos. Esta discusión va más allá de simples propuestas académicas e incluye cuestiones políticas que definirán el futuro de la regulación financiera.
Implicaciones económicas del debate sobre los rendimientos de las stablecoins
Uno de los temas centrales fue si las stablecoins deben pagar intereses a sus titulares. Brian Armstrong, CEO de Coinbase, planteó esto como un asunto de derechos del consumidor y competitividad global.
La postura de Armstrong se desarrolló en dos ejes. Primero, desde la perspectiva del consumidor, enfatizó que “las personas deberían poder obtener mayores rendimientos de sus activos”, y segundo, en términos de competitividad internacional, advirtió que “China ha anunciado que su moneda digital de banco central (CBDC) pagará intereses, y ya existen stablecoins en el extranjero. Si la regulación estadounidense prohíbe que las stablecoins paguen recompensas, los competidores prosperarán”.
Francois Villeroy de Galhau, gobernador del Banco Central de Francia, contrargumentó desde la perspectiva de la estabilidad financiera. Afirmó que “el objetivo público también es mantener la estabilidad del sistema financiero” y sostuvo que el euro digital no debe ofrecer rendimientos. La advertencia de Villeroy se basa en el temor de que los intereses pagados por tokens privados puedan representar un riesgo sistémico para las finanzas tradicionales.
Principios de competencia justa propuestos por Brad Garlinghouse
Brad Garlinghouse, de Ripple, propuso una postura moderada en este debate. Dijo que “la competencia es buena y es importante tener un entorno de competencia justa”, pero añadió que “Ripple no tiene un interés tan grande en esa lucha”.
Su propuesta central fue el concepto de un “entorno de competencia bidireccional y justo”. Enfatizó que “las empresas de criptomonedas deben ser reguladas con los mismos estándares que los bancos, y los bancos también deben ser regulados con los mismos estándares que las empresas de criptomonedas”, defendiendo así la coherencia y justicia en la regulación. La postura de Garlinghouse se interpreta como un intento pragmático de buscar soluciones en medio de posturas extremas dentro de la industria.
El CEO de Standard Chartered, Bill Winters, apoyó a la comunidad cripto y señaló que “los tokens serán utilizados tanto como medio de intercambio como de almacenamiento de valor, y sin rendimientos como valor de almacenamiento, serían mucho menos atractivos”.
El estándar de Bitcoin y la soberanía en política monetaria
A medida que la discusión se desplazó hacia Bitcoin, la tensión aumentó. Armstrong propuso de manera provocativa una transición hacia un “estándar Bitcoin”, como alternativa a la depreciación de la moneda fiduciaria.
Villeroy de Galhau respondió rápidamente, diciendo que “la política monetaria y la moneda son parte de la soberanía, y vivimos en una democracia”. Su argumento se basa en que la política monetaria no puede separarse de la supervisión democrática.
Armstrong aclaró las características de Bitcoin, afirmando que “Bitcoin es un protocolo descentralizado, y en realidad no hay una entidad que lo emita. Nadie en ningún país, empresa o individuo controla esto”, diferenciándose de la independencia de los bancos centrales.
Villeroy advirtió sobre los riesgos de una innovación sin regulación, diciendo que “la innovación sin regulación puede generar problemas graves de confianza”. En particular, expresó preocupación por la dominancia de monedas privadas en economías emergentes, donde la falta de regulación podría acarrear riesgos incontrolables.
Retiro del proyecto CLARITY y tensiones en la legislación estadounidense
La discusión se extendió a temas específicos de legislación en EE. UU. Armstrong explicó por qué Coinbase retiró su apoyo al proyecto de ley CLARITY: “Queremos que ninguna ley de criptomonedas en EE. UU. prohíba la competencia. Los grupos de lobby bancario en Washington D.C. están tratando de inclinar la balanza y prohibir la competencia, y no tolero eso en absoluto”.
Armstrong valoró que la legislación en EE. UU. “está logrando avances significativos en la estructura del mercado” y que actualmente “se están llevando a cabo negociaciones positivas”. Esto indica que no se trata solo de resistencia legislativa, sino de una estrategia para crear un entorno de competencia justa.
El auge del token WLD y la estrategia de reconocimiento biométrico de Worldcoin
En noticias de mercado, el token WLD subió un 13.87% en 24 horas, alcanzando los $0.52 al 29 de enero de 2026, según informes de Forbes. Esto se atribuye a la noticia de que Sam Altman, de OpenAI, está explorando una red social basada en reconocimiento biométrico para responder a los bots en línea.
Se reporta que OpenAI consideró usar Face ID de Apple o el dispositivo Orb de Worldcoin, que escanea la retina, para autenticar a los usuarios humanos, aunque no se ha confirmado una asociación oficial. World Network ha recaudado 135 millones de dólares y ha verificado millones de identidades, proponiendo su sistema de identidad digital, World ID, como una solución de verificación de identidad centrada en la privacidad, a pesar de las investigaciones regulatorias en Kenia y Reino Unido.
Pudgy Penguins: modelo de crecimiento de marca en el mercado NFT
En el mercado de NFT, Pudgy Penguins se ha consolidado como la marca NFT nativa más fuerte en este ciclo. La empresa está transformándose de un “producto de lujo digital” especulativo a una plataforma de IP multivertical para consumidores.
Estratégicamente, Pudgy Penguins primero adquiere usuarios a través de canales tradicionales y luego los integra en Web3. Su ecosistema incluye productos físicos (ventas minoristas por más de 13 millones de dólares y más de 1 millón de unidades vendidas), juegos y experiencias (Pudgy Party alcanzó 500,000 descargas en dos semanas), y el token PENGU, ampliamente distribuido. Aunque el mercado actualmente valora a Pudgy como un IP premium en comparación con sus pares tradicionales, el éxito sostenido dependerá de la expansión minorista, la adopción en juegos y la profundización en la utilidad del token.
La coexistencia de regulación e innovación: el significado del acuerdo de Davos
A pesar de las fricciones, los participantes del panel coincidieron en un punto importante. Los representantes de cada bando, incluido Brad Garlinghouse, acordaron que, en última instancia, es necesario encontrar formas de que la innovación y la regulación puedan coexistir. Esto va más allá de un simple consenso retórico en Davos y envía una señal clave para la formulación de políticas futuras.
Las discusiones entre Armstrong, Villeroy, Garlinghouse y Winters muestran que la industria de las criptomonedas ha evolucionado más allá de la simple innovación tecnológica para convertirse en un actor político que influirá en el futuro del sistema financiero global. Se espera que las posiciones expresadas en este Foro de Davos sirvan como referencias importantes en la formación de la legislación estadounidense y los marcos regulatorios internacionales en los próximos años.