Para matar a una persona, no es necesario usar un cuchillo; basta con señalarle sus errores todos los días. Ser criticado y negado día tras día solo hará que la persona pierda confianza en sí misma y pierda la motivación para avanzar. Este tipo de presión mental, como un veneno crónico, penetra lentamente en los huesos. La tortura mental es la forma más brutal de destruir a alguien.
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Para matar a una persona, no es necesario usar un cuchillo; basta con señalarle sus errores todos los días. Ser criticado y negado día tras día solo hará que la persona pierda confianza en sí misma y pierda la motivación para avanzar. Este tipo de presión mental, como un veneno crónico, penetra lentamente en los huesos. La tortura mental es la forma más brutal de destruir a alguien.