2025年12月12日 marca un punto de inflexión en la historia financiera de las criptomonedas en Estados Unidos. La Oficina del Control de la Moneda(OCC) aprobó condicionalmente a cinco instituciones —Ripple, Circle, Paxos, BitGo y Fidelity Digital Assets— para convertirse en bancos fiduciarios federales autorizados. Esto no es simplemente un cambio en la etiqueta regulatoria, sino un avance institucional que permite que los activos criptográficos pasen del borde del sistema financiero a una infraestructura central.
No solo “ser banco”: el verdadero poder reside en el acceso directo al sistema de pagos federal
Para entender el significado profundo de esta aprobación, primero hay que aclarar un malentendido común: estas cinco compañías no obtuvieron una licencia bancaria comercial tradicional. La OCC aprobó la condición de “banco fiduciario federal” —un tipo de licencia que existe en el sistema bancario estadounidense desde hace tiempo— pero cuyo valor central no radica en “qué negocios pueden hacer”, sino en su nivel de regulación y su posición en la infraestructura.
¿Qué implica realmente una licencia federal? En el sistema de doble supervisión bancaria en EE. UU., las instituciones financieras pueden optar por ser reguladas por los gobiernos estatales o por el federal. No es una elección equivalente, sino que existe una jerarquía clara. La licencia bancaria federal otorgada por la OCC significa que la institución está bajo la supervisión directa del Departamento del Tesoro de EE. UU., disfrutando de la “prioridad federal” —un concepto que proviene de la Ley de Bancos Nacionales de 1864 y que, tras más de 150 años, se ha convertido en una herramienta clave para construir un mercado financiero unificado en EE. UU.
Para las empresas de criptomonedas, este cambio tiene valor en dos aspectos:
Primero, la unificación regulatoria. Hasta ahora, empresas como Circle, Ripple y Paxos tenían que obtener licencias de “transmisor de dinero”(MTL) en cada uno de los 50 estados para operar legalmente en EE. UU., enfrentándose a un mosaico de regulaciones con requisitos diferentes y enfoques de cumplimiento variados. Esto no solo elevaba los costos, sino que también limitaba la eficiencia en la expansión comercial. Convertirse en banco fiduciario federal, con una única autoridad reguladora —la OCC—, significa unificación en los requisitos, permisos a nivel nacional y una mejora en la reputación regulatoria.
En segundo lugar, el acceso a infraestructura. Según los documentos de aprobación de la OCC, estos nuevos bancos fiduciarios federales podrán solicitar una “cuenta principal” en la Reserva Federal. Una vez aprobados, podrán conectarse directamente a Fedwire y otras redes de liquidación federal, realizando liquidaciones en tiempo real, irrevocables y finales en dólares, sin necesidad de intermediarios bancarios comerciales.
Reestructuración fundamental de los costos: ¿por qué esto puede ahorrar entre un 30% y un 50%?
El funcionamiento tradicional en finanzas cripto sigue el modelo de “banco agente”. Circle emite USDC o Ripple ofrece pagos transfronterizos, pero toda liquidación en dólares termina pasando por bancos intermediarios. Este esquema, aunque parece solo añadir un paso, en realidad genera tres problemas a largo plazo:
Primero, incertidumbre en los derechos. En los últimos años, muchas empresas cripto han enfrentado terminaciones unilaterales de servicios bancarios. Si un banco agente retira su servicio, la vía fiat de la negocio se corta instantáneamente, paralizando operaciones —lo que en la industria llaman el riesgo de “desbancarización”.
Segundo, costos y eficiencia. El modelo de banco agente implica que los fondos pasen por varias capas de liquidación bancaria, cada una cobrando tarifas y generando retrasos. Para operaciones de alta frecuencia y liquidaciones de stablecoins, esta estructura es intrínsecamente ineficiente.
Tercero, exposición a riesgos de liquidación. Los sistemas bancarios tradicionales suelen usar liquidaciones T+1 o T+2, lo que implica que los fondos se congelan en tránsito y se enfrentan a riesgos de crédito bancario. Cuando Silicon Valley Bank colapsó en 2023, las reservas USDC de Circle en esa entidad —que sumaban 33 millones de dólares— quedaron congeladas, una advertencia brutal para toda la industria.
Obtener la condición de banco fiduciario federal cambia esta estructura. Estas instituciones podrán solicitar cuentas principales en la Reserva Federal y conectarse a Fedwire, reduciendo los costos de liquidación. Según estimaciones basadas en las tarifas publicadas por la Fed en 2026 y en prácticas del sector, en escenarios de emisión de stablecoins y pagos institucionales de gran volumen, la conexión directa puede reducir los costos de liquidación en aproximadamente 30%-50%.
Este ahorro proviene de dos aspectos:
Tarifas directas: Las tarifas por pagos grandes en Fedwire son mucho menores que las tarifas de transferencia bancaria comercial.
Simplificación estructural: Se eliminan las tarifas de bancos agentes, costos de mantenimiento de cuentas y gestión de liquidez.
Por ejemplo, Circle administra cerca de 80 mil millones de dólares en reservas USDC. Con acceso directo, solo en tarifas de pago, podría ahorrar cientos de millones de dólares anualmente. Esto no es una optimización marginal, sino una reestructuración fundamental del modelo de costos.
Por lo tanto, la obtención de cuentas principales ofrece ventajas de costos evidentes y significativas, que se convertirán en una barrera competitiva clave para los emisores de stablecoins en tarifas y eficiencia operativa.
La transformación del estatus legal de las stablecoins: de “certificados digitales” a “instrumentos financieros regulados”
Cuando los emisores de stablecoins operan como bancos fiduciarios federales, la naturaleza de sus productos también cambia.
En el modelo anterior, USDC o RLUSD eran más bien “certificados digitales emitidos por empresas tecnológicas”, cuya seguridad dependía principalmente de la gobernanza del emisor y la solidez del banco asociado. En el nuevo marco, las reservas de stablecoins estarán bajo el marco regulatorio federal de la OCC, legalmente separadas de los activos propios del emisor.
Esto no equivale a una moneda digital del banco central(CBDC), ni implica la obtención de seguro FDIC, pero en la combinación de “reserva 100% respaldada + regulación federal + responsabilidad fiduciaria”, su calificación crediticia será claramente superior a la de la mayoría de las stablecoins offshore.
El impacto más directo será en el ámbito de pagos. La solución OD(ODL) de Ripple, que permite liquidez bajo demanda, ha estado limitada por los horarios bancarios y la disponibilidad de canales fiat. Con la integración en el sistema de liquidación federal, la conversión entre fiat y activos en cadena ya no estará sujeta a ventanas temporales, mejorando significativamente la continuidad y certeza en las liquidaciones transfronterizas.
Respuesta contundente del sistema financiero tradicional: tres acusaciones y la “línea final”
Para la industria cripto, esto representa un avance institucional esperado; para las grandes instituciones de Wall Street, parece más una invasión de su territorio. El Instituto de Políticas Bancarias(BPI), que representa a gigantes como JPMorgan, Bank of America y Citigroup, reaccionó inmediatamente tras el anuncio de la OCC, lanzando duras críticas centradas en profundas diferencias filosóficas regulatorias:
Primero, la acusación de “regulación de arbitraje encubierto”. BPI señala que estas instituciones cripto operan con licencias de “fideicomiso” que en realidad realizan funciones centrales de pago y liquidación, con importancia sistémica incluso mayor que bancos medianos. Pero, mediante la licencia de fideicomiso, sus matrices —como Circle Internet Financial— evaden la supervisión integral del Banco de la Reserva Federal sobre las holding bancarias. Esto significa que las autoridades no pueden auditar el desarrollo de software ni las inversiones externas del grupo; si un fallo en el código provoca pérdidas, el riesgo queda en la zona ciega regulatoria.
Segundo, la violación del principio de separación entre banca y comercio. BPI advierte que permitir que empresas tecnológicas como Ripple y Circle tengan bancos socava la barrera que evita que grandes corporaciones utilicen fondos bancarios para autofinanciarse. Lo que más molesta a los bancos tradicionales es la competencia desigual: estas empresas pueden aprovechar su dominio en redes sociales y datos para desplazar a los bancos, sin cumplir obligaciones como la Ley de Reinversión Comunitaria(CRA).
Por último, las preocupaciones sobre riesgos sistémicos y la ausencia de red de seguridad. Como estas nuevas instituciones fiduciarias no tienen seguro FDIC, si una stablecoin colapsara, no habría protección de depósitos. La pérdida de confianza podría desencadenar una crisis de liquidez similar a la de 2008, advierten.
Pero el sistema financiero tradicional aún tiene una “línea final”. Aunque la OCC otorgue licencias, el acceso real al sistema de pagos de la Reserva Federal —la obtención de cuentas principales— sigue siendo una barrera controlada por la Fed.
Un ejemplo es el banco cripto de Wyoming, Custodia Bank, que fue rechazado por la Fed para obtener una cuenta principal y terminó en una larga batalla legal. Esto demuestra que obtener la licencia y acceder a Fedwire son cosas distintas. Este será el próximo campo de batalla para los grupos de presión del BPI(, que presionarán para que la Fed establezca requisitos muy estrictos para la aprobación de cuentas principales, como demostrar capacidades anti lavado equivalentes a JPMorgan o que la matriz aporte capital adicional.
Para Ripple y Circle, la lucha continúa: obtener la licencia sin poder abrir una cuenta principal en la Fed significa seguir operando en modo banco agente, con un valor muy limitado para la etiqueta de “banco federal”.
El cambio en el entorno regulatorio: cómo la ley GENIUS puede reescribir las reglas
Hace tres o cuatro años, era difícil imaginar que las empresas cripto pudieran obtener la condición de “banco” federal para 2025. Este cambio no es impulsado por avances tecnológicos, sino por una reorientación política y regulatoria profunda.
Durante la administración de Biden, el sector cripto estuvo marcado por una regulación estricta y alta incertidumbre. Tras el colapso de FTX en 2022, las políticas se centraron en “aislar riesgos” —exigiendo que el sistema bancario se mantuviera alejado de las actividades cripto. Este período, conocido como “desbancarización”, fue calificado por algunos legisladores como un “punto de estrangulamiento de la acción 2.0”. Una investigación de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara mostró que varios bancos, bajo presión regulatoria, cortaron relaciones con empresas cripto, siendo Silvergate y Signature ejemplos claros.
Para 2025, esa lógica se invierte radicalmente. Trump, en su campaña, reiteró su apoyo a las criptomonedas y afirmó que EE. UU. debe ser “el centro global de innovación en cripto”. Tras recuperar el poder, las criptoactividades dejan de verse solo como riesgos y pasan a considerarse parte de una estrategia financiera y geopolítica más amplia.
El cambio clave es que las stablecoins empiezan a considerarse herramientas de extensión del sistema dólar. El día que se firmó la ley GENIUS, la Casa Blanca afirmó que las stablecoins reguladas ayudarían a aumentar la demanda de bonos del Tesoro y consolidar la posición internacional del dólar en la era digital. Esto redefine el papel de los emisores de stablecoins en el sistema financiero estadounidense.
En julio de 2025, Trump firmó la ley GENIUS, que por primera vez otorga un marco legal claro a las stablecoins y a las instituciones relacionadas en el nivel federal. La ley permite que las entidades no bancarias que cumplan ciertos requisitos sean reconocidas como “emisores de stablecoins de pago calificados” y sujetas a supervisión federal. Esto abre una vía institucional para que empresas como Circle y Paxos, que operaban fuera del sistema bancario, puedan integrarse en el marco federal.
Además, la ley impone requisitos estrictos sobre las reservas: las stablecoins deben estar respaldadas en un 100% por dólares en efectivo o bonos del Tesoro de alta liquidez. Esto excluye las stablecoins algorítmicas y las inversiones de alto riesgo, alineándose con el modelo de fideicomiso sin captar depósitos ni otorgar préstamos.
También establece que los titulares de stablecoins tendrán prioridad en el pago en caso de quiebra del emisor, garantizando que las reservas se usen primero para redimir los tokens. Esto reduce las preocupaciones regulatorias sobre el riesgo moral y aumenta la confianza institucional en las stablecoins.
En este marco, la emisión de licencias de bancos fiduciarios federales por parte de la OCC se convierte en una implementación legal y formal del sistema.
Reacción del mercado y su significado a largo plazo
Curiosamente, aunque esto representa un avance institucional importante, la reacción del mercado ha sido moderada. Los precios de XRP y USDC han mostrado poca volatilidad. Pero esto no significa que el valor de las licencias esté subestimado; al contrario, indica que el mercado las percibe como una transformación institucional a largo plazo, no como una oportunidad de especulación a corto plazo.
El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, calificó este avance como “el estándar más alto en cumplimiento de stablecoins”. Destacó que RLUSD ahora está bajo la doble supervisión de la OCC y del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York, y desafió a los grupos bancarios tradicionales: “Sus tácticas anticompetitivas ya no sirven. Se quejan de que no cumplimos reglas, pero ahora operamos bajo los estándares regulatorios de la OCC. ¿Qué temen realmente?”
Circle también afirmó que la condición de banco federal cambiará fundamentalmente la confianza institucional, permitiendo a los emisores ofrecer servicios de custodia digital con mayor responsabilidad fiduciaria a clientes institucionales.
Ambas posiciones apuntan en la misma dirección: de “ser atendido por bancos” a “convertirse en parte del sistema bancario”, la industria cripto está entrando en una nueva etapa. La licencia de banco fiduciario federal no es solo un papel, sino una vía segura para que las instituciones que han sido cautelosas por la incertidumbre regulatoria puedan avanzar.
El próximo campo de batalla: redistribución del poder regulatorio
Se anticipa que la disputa por los bancos cripto no terminará con la aprobación de las licencias.
Primero, la actitud de los reguladores estatales sigue siendo incierta. La Oficina de Servicios Financieros de Nueva York)NYDFS( ha sido un actor dominante en la regulación cripto. Con la expansión del poder federal, su autoridad podría verse erosionada, generando potenciales conflictos legales.
Segundo, aunque la ley GENIUS ya está en vigor, muchos detalles de implementación aún deben ser definidos por los reguladores. Requisitos de capital, normas de aislamiento de riesgos, estándares de ciberseguridad serán temas clave en la política futura. La competencia por influir en estas reglas será intensa.
Además, en el mercado, las empresas cripto que obtengan la condición de banco podrán convertirse en socios de las instituciones tradicionales o en objetivos de adquisición. La consolidación en el sector financiero puede experimentar cambios estructurales, con bancos tradicionales comprando empresas cripto o estas ingresando en el sector bancario.
Lo que está claro es que la aprobación de la OCC no marca el fin de las controversias, sino el comienzo de una nueva etapa. La industria cripto ha entrado en un marco institucional, pero aún queda por encontrar un equilibrio entre innovación, estabilidad y competencia, una cuestión que la regulación estadounidense deberá resolver en los próximos años.
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De "clientes bancarios" a "infraestructura financiera": cómo cinco instituciones de criptomonedas están redefiniendo el sistema de pagos de EE. UU.
2025年12月12日 marca un punto de inflexión en la historia financiera de las criptomonedas en Estados Unidos. La Oficina del Control de la Moneda(OCC) aprobó condicionalmente a cinco instituciones —Ripple, Circle, Paxos, BitGo y Fidelity Digital Assets— para convertirse en bancos fiduciarios federales autorizados. Esto no es simplemente un cambio en la etiqueta regulatoria, sino un avance institucional que permite que los activos criptográficos pasen del borde del sistema financiero a una infraestructura central.
No solo “ser banco”: el verdadero poder reside en el acceso directo al sistema de pagos federal
Para entender el significado profundo de esta aprobación, primero hay que aclarar un malentendido común: estas cinco compañías no obtuvieron una licencia bancaria comercial tradicional. La OCC aprobó la condición de “banco fiduciario federal” —un tipo de licencia que existe en el sistema bancario estadounidense desde hace tiempo— pero cuyo valor central no radica en “qué negocios pueden hacer”, sino en su nivel de regulación y su posición en la infraestructura.
¿Qué implica realmente una licencia federal? En el sistema de doble supervisión bancaria en EE. UU., las instituciones financieras pueden optar por ser reguladas por los gobiernos estatales o por el federal. No es una elección equivalente, sino que existe una jerarquía clara. La licencia bancaria federal otorgada por la OCC significa que la institución está bajo la supervisión directa del Departamento del Tesoro de EE. UU., disfrutando de la “prioridad federal” —un concepto que proviene de la Ley de Bancos Nacionales de 1864 y que, tras más de 150 años, se ha convertido en una herramienta clave para construir un mercado financiero unificado en EE. UU.
Para las empresas de criptomonedas, este cambio tiene valor en dos aspectos:
Primero, la unificación regulatoria. Hasta ahora, empresas como Circle, Ripple y Paxos tenían que obtener licencias de “transmisor de dinero”(MTL) en cada uno de los 50 estados para operar legalmente en EE. UU., enfrentándose a un mosaico de regulaciones con requisitos diferentes y enfoques de cumplimiento variados. Esto no solo elevaba los costos, sino que también limitaba la eficiencia en la expansión comercial. Convertirse en banco fiduciario federal, con una única autoridad reguladora —la OCC—, significa unificación en los requisitos, permisos a nivel nacional y una mejora en la reputación regulatoria.
En segundo lugar, el acceso a infraestructura. Según los documentos de aprobación de la OCC, estos nuevos bancos fiduciarios federales podrán solicitar una “cuenta principal” en la Reserva Federal. Una vez aprobados, podrán conectarse directamente a Fedwire y otras redes de liquidación federal, realizando liquidaciones en tiempo real, irrevocables y finales en dólares, sin necesidad de intermediarios bancarios comerciales.
Reestructuración fundamental de los costos: ¿por qué esto puede ahorrar entre un 30% y un 50%?
El funcionamiento tradicional en finanzas cripto sigue el modelo de “banco agente”. Circle emite USDC o Ripple ofrece pagos transfronterizos, pero toda liquidación en dólares termina pasando por bancos intermediarios. Este esquema, aunque parece solo añadir un paso, en realidad genera tres problemas a largo plazo:
Primero, incertidumbre en los derechos. En los últimos años, muchas empresas cripto han enfrentado terminaciones unilaterales de servicios bancarios. Si un banco agente retira su servicio, la vía fiat de la negocio se corta instantáneamente, paralizando operaciones —lo que en la industria llaman el riesgo de “desbancarización”.
Segundo, costos y eficiencia. El modelo de banco agente implica que los fondos pasen por varias capas de liquidación bancaria, cada una cobrando tarifas y generando retrasos. Para operaciones de alta frecuencia y liquidaciones de stablecoins, esta estructura es intrínsecamente ineficiente.
Tercero, exposición a riesgos de liquidación. Los sistemas bancarios tradicionales suelen usar liquidaciones T+1 o T+2, lo que implica que los fondos se congelan en tránsito y se enfrentan a riesgos de crédito bancario. Cuando Silicon Valley Bank colapsó en 2023, las reservas USDC de Circle en esa entidad —que sumaban 33 millones de dólares— quedaron congeladas, una advertencia brutal para toda la industria.
Obtener la condición de banco fiduciario federal cambia esta estructura. Estas instituciones podrán solicitar cuentas principales en la Reserva Federal y conectarse a Fedwire, reduciendo los costos de liquidación. Según estimaciones basadas en las tarifas publicadas por la Fed en 2026 y en prácticas del sector, en escenarios de emisión de stablecoins y pagos institucionales de gran volumen, la conexión directa puede reducir los costos de liquidación en aproximadamente 30%-50%.
Este ahorro proviene de dos aspectos:
Por ejemplo, Circle administra cerca de 80 mil millones de dólares en reservas USDC. Con acceso directo, solo en tarifas de pago, podría ahorrar cientos de millones de dólares anualmente. Esto no es una optimización marginal, sino una reestructuración fundamental del modelo de costos.
Por lo tanto, la obtención de cuentas principales ofrece ventajas de costos evidentes y significativas, que se convertirán en una barrera competitiva clave para los emisores de stablecoins en tarifas y eficiencia operativa.
La transformación del estatus legal de las stablecoins: de “certificados digitales” a “instrumentos financieros regulados”
Cuando los emisores de stablecoins operan como bancos fiduciarios federales, la naturaleza de sus productos también cambia.
En el modelo anterior, USDC o RLUSD eran más bien “certificados digitales emitidos por empresas tecnológicas”, cuya seguridad dependía principalmente de la gobernanza del emisor y la solidez del banco asociado. En el nuevo marco, las reservas de stablecoins estarán bajo el marco regulatorio federal de la OCC, legalmente separadas de los activos propios del emisor.
Esto no equivale a una moneda digital del banco central(CBDC), ni implica la obtención de seguro FDIC, pero en la combinación de “reserva 100% respaldada + regulación federal + responsabilidad fiduciaria”, su calificación crediticia será claramente superior a la de la mayoría de las stablecoins offshore.
El impacto más directo será en el ámbito de pagos. La solución OD(ODL) de Ripple, que permite liquidez bajo demanda, ha estado limitada por los horarios bancarios y la disponibilidad de canales fiat. Con la integración en el sistema de liquidación federal, la conversión entre fiat y activos en cadena ya no estará sujeta a ventanas temporales, mejorando significativamente la continuidad y certeza en las liquidaciones transfronterizas.
Respuesta contundente del sistema financiero tradicional: tres acusaciones y la “línea final”
Para la industria cripto, esto representa un avance institucional esperado; para las grandes instituciones de Wall Street, parece más una invasión de su territorio. El Instituto de Políticas Bancarias(BPI), que representa a gigantes como JPMorgan, Bank of America y Citigroup, reaccionó inmediatamente tras el anuncio de la OCC, lanzando duras críticas centradas en profundas diferencias filosóficas regulatorias:
Primero, la acusación de “regulación de arbitraje encubierto”. BPI señala que estas instituciones cripto operan con licencias de “fideicomiso” que en realidad realizan funciones centrales de pago y liquidación, con importancia sistémica incluso mayor que bancos medianos. Pero, mediante la licencia de fideicomiso, sus matrices —como Circle Internet Financial— evaden la supervisión integral del Banco de la Reserva Federal sobre las holding bancarias. Esto significa que las autoridades no pueden auditar el desarrollo de software ni las inversiones externas del grupo; si un fallo en el código provoca pérdidas, el riesgo queda en la zona ciega regulatoria.
Segundo, la violación del principio de separación entre banca y comercio. BPI advierte que permitir que empresas tecnológicas como Ripple y Circle tengan bancos socava la barrera que evita que grandes corporaciones utilicen fondos bancarios para autofinanciarse. Lo que más molesta a los bancos tradicionales es la competencia desigual: estas empresas pueden aprovechar su dominio en redes sociales y datos para desplazar a los bancos, sin cumplir obligaciones como la Ley de Reinversión Comunitaria(CRA).
Por último, las preocupaciones sobre riesgos sistémicos y la ausencia de red de seguridad. Como estas nuevas instituciones fiduciarias no tienen seguro FDIC, si una stablecoin colapsara, no habría protección de depósitos. La pérdida de confianza podría desencadenar una crisis de liquidez similar a la de 2008, advierten.
Pero el sistema financiero tradicional aún tiene una “línea final”. Aunque la OCC otorgue licencias, el acceso real al sistema de pagos de la Reserva Federal —la obtención de cuentas principales— sigue siendo una barrera controlada por la Fed.
Un ejemplo es el banco cripto de Wyoming, Custodia Bank, que fue rechazado por la Fed para obtener una cuenta principal y terminó en una larga batalla legal. Esto demuestra que obtener la licencia y acceder a Fedwire son cosas distintas. Este será el próximo campo de batalla para los grupos de presión del BPI(, que presionarán para que la Fed establezca requisitos muy estrictos para la aprobación de cuentas principales, como demostrar capacidades anti lavado equivalentes a JPMorgan o que la matriz aporte capital adicional.
Para Ripple y Circle, la lucha continúa: obtener la licencia sin poder abrir una cuenta principal en la Fed significa seguir operando en modo banco agente, con un valor muy limitado para la etiqueta de “banco federal”.
El cambio en el entorno regulatorio: cómo la ley GENIUS puede reescribir las reglas
Hace tres o cuatro años, era difícil imaginar que las empresas cripto pudieran obtener la condición de “banco” federal para 2025. Este cambio no es impulsado por avances tecnológicos, sino por una reorientación política y regulatoria profunda.
Durante la administración de Biden, el sector cripto estuvo marcado por una regulación estricta y alta incertidumbre. Tras el colapso de FTX en 2022, las políticas se centraron en “aislar riesgos” —exigiendo que el sistema bancario se mantuviera alejado de las actividades cripto. Este período, conocido como “desbancarización”, fue calificado por algunos legisladores como un “punto de estrangulamiento de la acción 2.0”. Una investigación de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara mostró que varios bancos, bajo presión regulatoria, cortaron relaciones con empresas cripto, siendo Silvergate y Signature ejemplos claros.
Para 2025, esa lógica se invierte radicalmente. Trump, en su campaña, reiteró su apoyo a las criptomonedas y afirmó que EE. UU. debe ser “el centro global de innovación en cripto”. Tras recuperar el poder, las criptoactividades dejan de verse solo como riesgos y pasan a considerarse parte de una estrategia financiera y geopolítica más amplia.
El cambio clave es que las stablecoins empiezan a considerarse herramientas de extensión del sistema dólar. El día que se firmó la ley GENIUS, la Casa Blanca afirmó que las stablecoins reguladas ayudarían a aumentar la demanda de bonos del Tesoro y consolidar la posición internacional del dólar en la era digital. Esto redefine el papel de los emisores de stablecoins en el sistema financiero estadounidense.
En julio de 2025, Trump firmó la ley GENIUS, que por primera vez otorga un marco legal claro a las stablecoins y a las instituciones relacionadas en el nivel federal. La ley permite que las entidades no bancarias que cumplan ciertos requisitos sean reconocidas como “emisores de stablecoins de pago calificados” y sujetas a supervisión federal. Esto abre una vía institucional para que empresas como Circle y Paxos, que operaban fuera del sistema bancario, puedan integrarse en el marco federal.
Además, la ley impone requisitos estrictos sobre las reservas: las stablecoins deben estar respaldadas en un 100% por dólares en efectivo o bonos del Tesoro de alta liquidez. Esto excluye las stablecoins algorítmicas y las inversiones de alto riesgo, alineándose con el modelo de fideicomiso sin captar depósitos ni otorgar préstamos.
También establece que los titulares de stablecoins tendrán prioridad en el pago en caso de quiebra del emisor, garantizando que las reservas se usen primero para redimir los tokens. Esto reduce las preocupaciones regulatorias sobre el riesgo moral y aumenta la confianza institucional en las stablecoins.
En este marco, la emisión de licencias de bancos fiduciarios federales por parte de la OCC se convierte en una implementación legal y formal del sistema.
Reacción del mercado y su significado a largo plazo
Curiosamente, aunque esto representa un avance institucional importante, la reacción del mercado ha sido moderada. Los precios de XRP y USDC han mostrado poca volatilidad. Pero esto no significa que el valor de las licencias esté subestimado; al contrario, indica que el mercado las percibe como una transformación institucional a largo plazo, no como una oportunidad de especulación a corto plazo.
El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, calificó este avance como “el estándar más alto en cumplimiento de stablecoins”. Destacó que RLUSD ahora está bajo la doble supervisión de la OCC y del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York, y desafió a los grupos bancarios tradicionales: “Sus tácticas anticompetitivas ya no sirven. Se quejan de que no cumplimos reglas, pero ahora operamos bajo los estándares regulatorios de la OCC. ¿Qué temen realmente?”
Circle también afirmó que la condición de banco federal cambiará fundamentalmente la confianza institucional, permitiendo a los emisores ofrecer servicios de custodia digital con mayor responsabilidad fiduciaria a clientes institucionales.
Ambas posiciones apuntan en la misma dirección: de “ser atendido por bancos” a “convertirse en parte del sistema bancario”, la industria cripto está entrando en una nueva etapa. La licencia de banco fiduciario federal no es solo un papel, sino una vía segura para que las instituciones que han sido cautelosas por la incertidumbre regulatoria puedan avanzar.
El próximo campo de batalla: redistribución del poder regulatorio
Se anticipa que la disputa por los bancos cripto no terminará con la aprobación de las licencias.
Primero, la actitud de los reguladores estatales sigue siendo incierta. La Oficina de Servicios Financieros de Nueva York)NYDFS( ha sido un actor dominante en la regulación cripto. Con la expansión del poder federal, su autoridad podría verse erosionada, generando potenciales conflictos legales.
Segundo, aunque la ley GENIUS ya está en vigor, muchos detalles de implementación aún deben ser definidos por los reguladores. Requisitos de capital, normas de aislamiento de riesgos, estándares de ciberseguridad serán temas clave en la política futura. La competencia por influir en estas reglas será intensa.
Además, en el mercado, las empresas cripto que obtengan la condición de banco podrán convertirse en socios de las instituciones tradicionales o en objetivos de adquisición. La consolidación en el sector financiero puede experimentar cambios estructurales, con bancos tradicionales comprando empresas cripto o estas ingresando en el sector bancario.
Lo que está claro es que la aprobación de la OCC no marca el fin de las controversias, sino el comienzo de una nueva etapa. La industria cripto ha entrado en un marco institucional, pero aún queda por encontrar un equilibrio entre innovación, estabilidad y competencia, una cuestión que la regulación estadounidense deberá resolver en los próximos años.