El mercado de bonos a largo plazo de Japón enfrenta múltiples presiones. Los resultados de la subasta de bonos a 30 años de este jueves reflejan una disminución significativa en la participación del mercado, con un múltiplo de licitación de solo 3.14, en comparación con 4.045 en la última subasta, y por debajo del promedio de 3.405 del último año. La diferencia de rendimiento se amplió a 0.15, en comparación con 0.09 del mes anterior, lo que indica que el entusiasmo de los inversores institucionales está disminuyendo.
La lucha entre política fiscal y monetaria
Las preocupaciones fiscales están convirtiéndose en el principal factor que suprime la confianza de los inversores. La situación fiscal actual de Japón se vuelve cada vez más compleja, sumada a las expectativas de ajuste en la trayectoria de subida de tipos, lo que impulsa al alza los rendimientos a largo plazo. Para hacer frente a esta situación, el Ministerio de Finanzas de Japón anunció que reducirá la emisión de bonos a muy largo plazo en el nuevo año fiscal de abril, con la intención de aliviar la presión sobre los principales operadores, aunque también refleja la aceptación de la política de que la demanda del mercado es débil.
La contradicción entre política del banco central y la tendencia del yen
En diciembre, el Banco de Japón elevó la tasa de interés política a su nivel más alto en treinta años, con la intención de estabilizar los precios y apoyar el tipo de cambio del yen mediante una política de ajuste restrictivo. Sin embargo, la realidad del mercado contradecía la intención inicial de la política: el yen continúa debilitándose y la presión de depreciación persiste. Esta contradicción ha generado especulaciones en el mercado, sugiriendo que el banco central podría enfrentarse a la necesidad de implementar medidas más agresivas para cumplir con sus objetivos de control de la inflación y estabilidad del tipo de cambio.
La baja demanda en esta subasta de bonos refleja, en esencia, la cautela de los inversores respecto a las perspectivas de la política económica de Japón.
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El aumento de tasas del Banco de Japón y la ansiedad fiscal se entrelazan, la subasta de bonos a 30 años recibe poca demanda
El mercado de bonos a largo plazo de Japón enfrenta múltiples presiones. Los resultados de la subasta de bonos a 30 años de este jueves reflejan una disminución significativa en la participación del mercado, con un múltiplo de licitación de solo 3.14, en comparación con 4.045 en la última subasta, y por debajo del promedio de 3.405 del último año. La diferencia de rendimiento se amplió a 0.15, en comparación con 0.09 del mes anterior, lo que indica que el entusiasmo de los inversores institucionales está disminuyendo.
La lucha entre política fiscal y monetaria
Las preocupaciones fiscales están convirtiéndose en el principal factor que suprime la confianza de los inversores. La situación fiscal actual de Japón se vuelve cada vez más compleja, sumada a las expectativas de ajuste en la trayectoria de subida de tipos, lo que impulsa al alza los rendimientos a largo plazo. Para hacer frente a esta situación, el Ministerio de Finanzas de Japón anunció que reducirá la emisión de bonos a muy largo plazo en el nuevo año fiscal de abril, con la intención de aliviar la presión sobre los principales operadores, aunque también refleja la aceptación de la política de que la demanda del mercado es débil.
La contradicción entre política del banco central y la tendencia del yen
En diciembre, el Banco de Japón elevó la tasa de interés política a su nivel más alto en treinta años, con la intención de estabilizar los precios y apoyar el tipo de cambio del yen mediante una política de ajuste restrictivo. Sin embargo, la realidad del mercado contradecía la intención inicial de la política: el yen continúa debilitándose y la presión de depreciación persiste. Esta contradicción ha generado especulaciones en el mercado, sugiriendo que el banco central podría enfrentarse a la necesidad de implementar medidas más agresivas para cumplir con sus objetivos de control de la inflación y estabilidad del tipo de cambio.
La baja demanda en esta subasta de bonos refleja, en esencia, la cautela de los inversores respecto a las perspectivas de la política económica de Japón.