Esfuerza la lengua, lamiendo hasta conmoverte a ti mismo, hasta emocionar al mundo. A partir de ahora, mi vida será un diario de un perro lamedor. Mi cerebro será un diccionario de perros lamedores. Con los regalos que entrego y los costos que invierto, me obligo a seguir en el camino, a comportarme bien, a hacer las cosas bien.
Hacer bien a los demás, mantener a otros, es como comprar criptomonedas de imitación y quedar atrapado; una vez atrapado, no puedo dejarlo, así que tengo que seguir con ello. Lo mismo pasa con hacer las cosas y comportarse bien, ya he invertido, así que tengo que con
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