El dólar australiano lidera las ganancias frente al dólar estadounidense, las apuestas sobre la política del yen japonés enfrentan un camino incierto【Informe semanal de divisas】
La semana pasada (22/12-26/12), el índice del dólar estadounidense sufrió una presión a la baja del 0.67%, mientras que las monedas no estadounidenses experimentaron una tendencia alcista generalizada. Entre ellas, la más fuerte fue el dólar australiano, con una subida del 1.63%; seguido por el yen japonés, que subió un 0.74%; la libra esterlina, que aumentó un 0.88%; y el euro, que subió un 0.52%. Detrás de esta subida, no solo se refleja la debilidad del dólar, sino también señales de cambio en las expectativas de política de los principales bancos centrales.
1. La lógica detrás del liderazgo del dólar australiano
El dólar australiano subió un 1.63% en la semana, convirtiéndose en la moneda no estadounidense líder. Este aumento no solo refleja la debilidad general del dólar, sino también una reevaluación del mercado respecto a los activos de riesgo.
Durante las vacaciones de Navidad, la liquidez del mercado fue menor, pero la preferencia por el riesgo aumentó. En este entorno, el dólar australiano, como moneda sensible al riesgo, fue naturalmente favorecido. De cara al futuro, se espera que el dólar taiwanés, como moneda emergente en Asia, siga la tendencia alcista del dólar australiano, y la reducción en las diferencias de interés entre ambos apoyará esta tendencia.
Desde el punto de vista técnico, el dólar australiano mantiene una trayectoria ascendente con un impulso aún fuerte a corto plazo. Los operadores deben prestar atención a los datos económicos de EE. UU. de esta semana; si los datos de empleo o PMI muestran debilidad, la tendencia alcista del dólar australiano podría continuar.
2. La caída del euro en niveles altos y la expectativa de recortes de tasas de la Reserva Federal
La semana pasada, el euro/dólar alcanzó un máximo de 1.1808, un nivel de tres meses, cerrando finalmente con una subida del 0.52%. El crecimiento del PIB del tercer trimestre en EE. UU. fue del 4.3%, muy por encima de las expectativas, pero las preocupaciones sobre el mercado laboral estadounidense persisten, manteniendo altas las expectativas de recortes de tasas.
Según los datos del CME FedWatch, el mercado estima que la probabilidad de que la Reserva Federal reduzca las tasas en abril del próximo año es del 62.9%, y se espera que en 2026 haya dos recortes. Esto implica que la diferencia de tasas entre EE. UU. y Europa se reducirá en la primera mitad de 2026.
Las últimas perspectivas de Morgan Stanley indican que, en un escenario de recortes de tasas por parte de la Fed, el euro/dólar podría subir hasta 1.23 en la primera mitad de 2026, e incluso llegar a 1.30 en un escenario alcista. Sin embargo, en la segunda mitad del año, debido a signos de debilidad en los fundamentos europeos y la resiliencia de la economía estadounidense, se espera que el euro/dólar retroceda a aproximadamente 1.16 a finales de año.
Los focos de esta semana serán las minutas de la reunión de la Reserva Federal y los datos PMI de diciembre en EE. UU. y Europa. Si las expectativas de recortes de tasas aumentan, el euro se beneficiará; en caso contrario, la moneda enfrentará presión.
Desde el punto de vista técnico, la barrera de 1.18 será un nivel clave de resistencia. Si se pierde esta zona esta semana, el riesgo bajista aumentará, con el siguiente soporte en la media móvil de 21 días en torno a 1.17; si se rompe claramente por encima de 1.18, la resistencia se extenderá hasta 1.186.
3. El riesgo de intervención en yenes no desaparece y la depreciación estructural es difícil de revertir
La semana pasada, el dólar/yen cayó un 0.74%, influenciado principalmente por la debilidad del dólar y el aumento de las expectativas de intervención del gobierno japonés.
El 22 de diciembre, el Ministro de Finanzas de Japón, Shunichi Suzuki, expresó claramente un tono hawkish, señalando que la reciente volatilidad del yen no se basa en fundamentos y presenta características evidentes de especulación, además de insinuar que las autoridades japonesas mantienen plena discreción para tomar medidas decisivas. Tras estas declaraciones, el mercado anticipó una posible intervención oficial, lo que proporcionó soporte a corto plazo al yen.
No obstante, estrategas de instituciones como JPMorgan y BNP Paribas consideran que, sin un apoyo agresivo de la política monetaria, la intervención cambiaria por sí sola será insuficiente para revertir la tendencia estructural de depreciación del yen. Los datos de swaps de índices overnight muestran que el mercado espera que la próxima subida de tasas del Banco de Japón ocurra en la segunda mitad de 2026. Impulsado por la alta diferencia de tasas entre EE. UU. y Japón y las tasas reales negativas, la probabilidad de que el dólar/yen supere los 160 en 2026 es bastante alta.
En otras palabras, la intervención gubernamental podría aliviar temporalmente la velocidad de depreciación, pero para un cambio profundo será necesario que las políticas monetarias sigan el ritmo. Los operadores deben centrarse en los datos económicos de EE. UU. y en los cambios en el discurso de los funcionarios japoneses. Dado que el riesgo de intervención sigue presente, el potencial de subida del dólar/yen podría estar limitado.
Desde el punto de vista técnico, el dólar/yen se encuentra por encima de la media móvil de 21 días. Si se pierde este nivel, el siguiente soporte estará cerca del mínimo previo en 154.3; si continúa por encima de esta media, es probable que oscile al alza con resistencia en 158.
Perspectivas para esta semana
Debido a las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, se espera que la liquidez del mercado sea relativamente débil esta semana, aunque la preferencia por el riesgo haya aumentado. Las monedas de riesgo como el dólar australiano y el dólar taiwanés podrían seguir subiendo, mientras que el dólar estadounidense, apoyado por las expectativas de política de la Reserva Federal, mostrará una tendencia diferenciada. Los datos clave incluyen las minutas de la reunión de la Reserva Federal, los PMI de EE. UU. y Europa, y el informe de empleo en EE. UU.; cualquier dato que supere las expectativas podría redefinir la lógica de las tendencias de los pares de divisas.
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El dólar australiano lidera las ganancias frente al dólar estadounidense, las apuestas sobre la política del yen japonés enfrentan un camino incierto【Informe semanal de divisas】
Análisis del mercado de la semana pasada
La semana pasada (22/12-26/12), el índice del dólar estadounidense sufrió una presión a la baja del 0.67%, mientras que las monedas no estadounidenses experimentaron una tendencia alcista generalizada. Entre ellas, la más fuerte fue el dólar australiano, con una subida del 1.63%; seguido por el yen japonés, que subió un 0.74%; la libra esterlina, que aumentó un 0.88%; y el euro, que subió un 0.52%. Detrás de esta subida, no solo se refleja la debilidad del dólar, sino también señales de cambio en las expectativas de política de los principales bancos centrales.
1. La lógica detrás del liderazgo del dólar australiano
El dólar australiano subió un 1.63% en la semana, convirtiéndose en la moneda no estadounidense líder. Este aumento no solo refleja la debilidad general del dólar, sino también una reevaluación del mercado respecto a los activos de riesgo.
Durante las vacaciones de Navidad, la liquidez del mercado fue menor, pero la preferencia por el riesgo aumentó. En este entorno, el dólar australiano, como moneda sensible al riesgo, fue naturalmente favorecido. De cara al futuro, se espera que el dólar taiwanés, como moneda emergente en Asia, siga la tendencia alcista del dólar australiano, y la reducción en las diferencias de interés entre ambos apoyará esta tendencia.
Desde el punto de vista técnico, el dólar australiano mantiene una trayectoria ascendente con un impulso aún fuerte a corto plazo. Los operadores deben prestar atención a los datos económicos de EE. UU. de esta semana; si los datos de empleo o PMI muestran debilidad, la tendencia alcista del dólar australiano podría continuar.
2. La caída del euro en niveles altos y la expectativa de recortes de tasas de la Reserva Federal
La semana pasada, el euro/dólar alcanzó un máximo de 1.1808, un nivel de tres meses, cerrando finalmente con una subida del 0.52%. El crecimiento del PIB del tercer trimestre en EE. UU. fue del 4.3%, muy por encima de las expectativas, pero las preocupaciones sobre el mercado laboral estadounidense persisten, manteniendo altas las expectativas de recortes de tasas.
Según los datos del CME FedWatch, el mercado estima que la probabilidad de que la Reserva Federal reduzca las tasas en abril del próximo año es del 62.9%, y se espera que en 2026 haya dos recortes. Esto implica que la diferencia de tasas entre EE. UU. y Europa se reducirá en la primera mitad de 2026.
Las últimas perspectivas de Morgan Stanley indican que, en un escenario de recortes de tasas por parte de la Fed, el euro/dólar podría subir hasta 1.23 en la primera mitad de 2026, e incluso llegar a 1.30 en un escenario alcista. Sin embargo, en la segunda mitad del año, debido a signos de debilidad en los fundamentos europeos y la resiliencia de la economía estadounidense, se espera que el euro/dólar retroceda a aproximadamente 1.16 a finales de año.
Los focos de esta semana serán las minutas de la reunión de la Reserva Federal y los datos PMI de diciembre en EE. UU. y Europa. Si las expectativas de recortes de tasas aumentan, el euro se beneficiará; en caso contrario, la moneda enfrentará presión.
Desde el punto de vista técnico, la barrera de 1.18 será un nivel clave de resistencia. Si se pierde esta zona esta semana, el riesgo bajista aumentará, con el siguiente soporte en la media móvil de 21 días en torno a 1.17; si se rompe claramente por encima de 1.18, la resistencia se extenderá hasta 1.186.
3. El riesgo de intervención en yenes no desaparece y la depreciación estructural es difícil de revertir
La semana pasada, el dólar/yen cayó un 0.74%, influenciado principalmente por la debilidad del dólar y el aumento de las expectativas de intervención del gobierno japonés.
El 22 de diciembre, el Ministro de Finanzas de Japón, Shunichi Suzuki, expresó claramente un tono hawkish, señalando que la reciente volatilidad del yen no se basa en fundamentos y presenta características evidentes de especulación, además de insinuar que las autoridades japonesas mantienen plena discreción para tomar medidas decisivas. Tras estas declaraciones, el mercado anticipó una posible intervención oficial, lo que proporcionó soporte a corto plazo al yen.
No obstante, estrategas de instituciones como JPMorgan y BNP Paribas consideran que, sin un apoyo agresivo de la política monetaria, la intervención cambiaria por sí sola será insuficiente para revertir la tendencia estructural de depreciación del yen. Los datos de swaps de índices overnight muestran que el mercado espera que la próxima subida de tasas del Banco de Japón ocurra en la segunda mitad de 2026. Impulsado por la alta diferencia de tasas entre EE. UU. y Japón y las tasas reales negativas, la probabilidad de que el dólar/yen supere los 160 en 2026 es bastante alta.
En otras palabras, la intervención gubernamental podría aliviar temporalmente la velocidad de depreciación, pero para un cambio profundo será necesario que las políticas monetarias sigan el ritmo. Los operadores deben centrarse en los datos económicos de EE. UU. y en los cambios en el discurso de los funcionarios japoneses. Dado que el riesgo de intervención sigue presente, el potencial de subida del dólar/yen podría estar limitado.
Desde el punto de vista técnico, el dólar/yen se encuentra por encima de la media móvil de 21 días. Si se pierde este nivel, el siguiente soporte estará cerca del mínimo previo en 154.3; si continúa por encima de esta media, es probable que oscile al alza con resistencia en 158.
Perspectivas para esta semana
Debido a las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, se espera que la liquidez del mercado sea relativamente débil esta semana, aunque la preferencia por el riesgo haya aumentado. Las monedas de riesgo como el dólar australiano y el dólar taiwanés podrían seguir subiendo, mientras que el dólar estadounidense, apoyado por las expectativas de política de la Reserva Federal, mostrará una tendencia diferenciada. Los datos clave incluyen las minutas de la reunión de la Reserva Federal, los PMI de EE. UU. y Europa, y el informe de empleo en EE. UU.; cualquier dato que supere las expectativas podría redefinir la lógica de las tendencias de los pares de divisas.