Mensajes de BlockBeats, 6 de abril: un informe reciente de Goldman Sachs señala que, debido al conflicto en Medio Oriente, el Estrecho de Ormuz —una vía global clave para el transporte de energía— está bajo presión, y la cadena de suministro de petróleo enfrenta un estrés extremo. El riesgo de “escasez parcial de petróleo” está aumentando.
Según el análisis de Goldman Sachs, el impacto se observa con especial claridad en Asia. Varias economías dependen en gran medida de las importaciones de energía del Golfo Pérsico; en algunos países, aproximadamente el 50% del combustible proviene de esa región, mientras que lugares como Corea del Sur y Singapur tienen una dependencia aún mayor de Medio Oriente.
Aunque por el momento no se han registrado cortes generalizados del suministro a nivel global, el colchón que se mantiene mediante el consumo de inventarios, la redirección del comercio y las restricciones a la exportación se está debilitando. Los datos muestran que a finales de marzo la cantidad de petróleo neto importado por Asia ya había caído de forma notable, lo que refleja que la presión sobre la oferta está aumentando rápidamente.
Por categorías, en el caso de la nafta y el gas licuado de petróleo (LPG), debido a la tensión en los inventarios se han registrado faltas graves de suministro. Al mismo tiempo, los precios del diésel y del combustible para aviación siguen subiendo; además, la conducta de acaparamiento en el mercado eleva aún más la volatilidad.
En algunos países ya se observan señales de racionamiento de combustibles o interrupciones en el suministro. India, Tailandia y otros lugares han comenzado a aplicar medidas de intervención para hacer frente a la situación.
Goldman Sachs subraya que por ahora esto no constituye una crisis estructural global de suministro. Sin embargo, si la perturbación del Estrecho de Ormuz continúa, la escasez energética local y la escalada de los precios del petróleo se intensificarán aún más, especialmente en las regiones con alta dependencia de importaciones.