
Samuel Benner vivió en el siglo XIX y destacó como una figura innovadora en los ámbitos de la agricultura y las finanzas. Su trayectoria estuvo marcada principalmente por sus iniciativas en la cría de cerdos y diversas actividades agrícolas. Como muchos emprendedores, Benner atravesó etapas de prosperidad y de dificultades económicas. Tras sufrir importantes pérdidas financieras por crisis económicas y malas cosechas, Benner se propuso analizar las causas de estas crisis recurrentes.
Sus vivencias personales, marcadas por múltiples fases de "pánico" financiero y posteriores recuperaciones, le llevaron a investigar a fondo la naturaleza cíclica de los mercados. Después de perder capital durante estos ciclos y recuperar su patrimonio, Benner decidió explorar el origen de esos patrones. Finalmente, sus investigaciones dieron lugar al Ciclo de Benner.
El Ciclo de Benner fue publicado en 1875 en su libro "Benner's Prophecies of Future Ups and Downs in Prices". En esta obra, describe un modelo de previsión del comportamiento del mercado a largo plazo. Identificó un ciclo recurrente de pánico, auge y recesión en los mercados de materias primas y valores, que, según Benner, seguía intervalos temporales previsibles. Observó que determinados años se caracterizaban por máximos económicos, mientras que otros eran propensos a depresiones o episodios de pánico.
A-Years – Años de pánico: En estos años se producen crisis económicas o pánicos bursátiles. Benner predijo estos periodos a partir de eventos históricos e identificó patrones cíclicos que se repiten cada 18–20 años. El ciclo señala años como 1927, 1945, 1965, 1981, 1999, 2019, 2035 y 2053 como asociados a pánicos financieros.
B-Years – Buenos momentos para vender: Según Benner, estos años corresponden a fases de máximos en los mercados, en los que resulta óptimo vender activos antes de un descenso. El ciclo identificó años como 1926, 1945, 1962, 1980, 2007, 2026 y años posteriores. Se trata de periodos de precios elevados, prosperidad económica y valoraciones infladas en los mercados.
C-Years – Buenos momentos para comprar: Es la etapa en la que conviene acumular activos como acciones, bienes inmuebles o materias primas en los puntos más bajos del mercado. Estos periodos se caracterizan por recesiones económicas y precios deprimidos, lo que ofrece oportunidades óptimas de compra. Benner señaló años como 1931, 1942, 1958, 1985, 2012 y otros como los mejores momentos para comprar y mantener hasta la recuperación del mercado.
La investigación de Benner se centró principalmente en materias primas agrícolas como el hierro, el maíz y el cerdo. Con el tiempo, tanto operadores como economistas han adaptado su análisis para aplicarlo a mercados financieros más amplios, incluyendo acciones, bonos y, en los últimos años, criptomonedas.
Aunque algunos ciclos financieros presentan una mayor complejidad y se fundamentan en teorías macroeconómicas, el Ciclo de Benner ofrece un enfoque simplificado para comprender los movimientos del mercado. Para los inversores y operadores actuales, incluidos quienes participan en el sector de las criptomonedas, los planteamientos de Benner siguen siendo muy relevantes.
En mercados como el de criptomonedas, donde la volatilidad emocional suele provocar grandes fluctuaciones de precios, la naturaleza cíclica de los acontecimientos financieros se hace especialmente evidente. Los auges y las crisis, la euforia y el pánico, son temas recurrentes que se corresponden estrechamente con las predicciones de Benner.
Por ejemplo:
La corrección de los mercados de acciones y criptomonedas en 2019 coincide con la previsión de pánico de Benner para ese año.
Las proyecciones de mercado alineadas con el ciclo sugieren fases alcistas potenciales tras periodos de alta volatilidad, en consonancia con las tendencias de recuperación históricas observadas en los mercados.
Estos ciclos ofrecen a los operadores una visión a largo plazo para decidir cuándo entrar o salir del mercado, lo que resulta especialmente útil para quienes buscan una estrategia de inversión a largo plazo y bien planificada.
Los patrones cíclicos identificados por Benner pueden aplicarse con facilidad al mercado de criptomonedas. Bitcoin, por ejemplo, ha mostrado un comportamiento cíclico similar, con su ciclo de halving cada cuatro años, que desencadena fases alcistas y correcciones. Para los operadores de criptomonedas, comprender los extremos emocionales de la euforia y el pánico (elementos centrales en las predicciones de Benner) puede resultar especialmente valioso.
Mercados alcistas: Los operadores de criptomonedas pueden aprovechar los B-Years, es decir, los periodos de precios elevados, para vender posiciones estratégicamente y asegurar beneficios.
Mercados bajistas: Los C-Years en el Ciclo de Benner se asemejan a los mínimos de los mercados bajistas y son idóneos para acumular activos como Bitcoin o Ethereum a precios reducidos.
La aportación de Samuel Benner a los mercados financieros recuerda que los ciclos de mercado no son del todo aleatorios, sino que suelen seguir patrones previsibles basados en el comportamiento humano y en factores económicos. Su legado sigue influyendo en operadores e inversores que buscan comprender el momento de los picos y valles del mercado.
Para los operadores actuales (ya sea que inviertan en acciones, materias primas o criptomonedas), el Ciclo de Benner constituye una guía para anticipar movimientos de mercado y desenvolverse en un entorno financiero en constante transformación. Al combinar los conocimientos psicológicos de la economía conductual con las predicciones cíclicas de Benner, los operadores pueden adoptar un enfoque estratégico y robusto para sus carteras y aprovechar tanto los mínimos impulsados por el pánico como los máximos eufóricos.
El Ciclo de Benner, desarrollado por Samuel Benner en 1875, es un método para anticipar tendencias de mercado a partir de patrones económicos cíclicos. Identifica fases recurrentes en los precios de las materias primas y los ciclos empresariales para prever movimientos y cambios de tendencia en los mercados.
El Ciclo de Benner detecta patrones cíclicos históricos en las fluctuaciones del mercado para anticipar tendencias futuras. Permite a los inversores identificar periodos de máximos y mínimos y tomar decisiones estratégicas en los mercados de acciones y materias primas, basándose en ciclos temporales recurrentes.
El Ciclo de Benner analiza patrones cíclicos de precios a largo plazo, mientras que la Teoría de Ondas y Fibonacci emplean secuencias matemáticas para anticipar movimientos de precios. Benner incide en tendencias a varios años vista, mientras que la Teoría de Ondas y Fibonacci se enfocan en fluctuaciones y retrocesos de corto plazo.
El Ciclo de Benner, también denominado Ola de Kondratiev, fue propuesto inicialmente por el economista ruso Nikolai D. Kondratiev en 1926. Cada ciclo abarca aproximadamente 50 años y refleja fluctuaciones económicas prolongadas en las tendencias de mercado.
La precisión del Ciclo de Benner es moderada, situándose habitualmente entre el 60 y el 70 % en mercados con tendencia. Sus limitaciones incluyen la dificultad para captar todas las variables del mercado, la incapacidad para anticipar eventos imprevistos ("cisnes negros") y una eficacia reducida durante periodos de alta volatilidad o cambios en la política económica.
Para aplicar el Ciclo de Benner, identifique las fases del mercado y ajuste su cartera en consecuencia. En las fases de expansión, incremente la exposición a activos de crecimiento. Durante los picos, reduzca riesgos. En fases de contracción, opte por posiciones defensivas. Programe entradas y salidas en función de las señales del ciclo para optimizar los rendimientos a lo largo de los distintos ciclos del mercado.
El Ciclo de Benner sigue siendo sumamente relevante en los mercados actuales de criptomonedas. Su secuencia de ciclos de mercado continúa anticipando reversiones de tendencia con notable precisión. Aunque los mercados han evolucionado, los ciclos psicológicos subyacentes de auge y caída persisten, lo que convierte este enfoque en una herramienta valiosa para entender la dinámica actual del mercado y anticipar grandes movimientos de precios.











