

El 5 de enero de 2026, Bank of America implementó una política transformadora que redefine la asignación de criptomonedas en carteras de banca tradicional en el ámbito de la gestión patrimonial. La entidad, que administra 1,7 billones de dólares en activos, otorgó a más de 15 000 asesores patrimoniales de Bank of America Private Bank, Merrill y Merrill Edge la facultad de recomendar proactivamente la exposición a criptoactivos a sus clientes por primera vez. Este hito representa un punto de inflexión en los servicios financieros, al pasar de un modelo dependiente de la iniciativa del cliente a uno basado en recomendaciones directas del asesor. Hasta ahora, los clientes de alto patrimonio solo accedían a productos cripto si lo solicitaban expresamente, lo que impedía a los asesores integrar activos digitales de manera activa en la construcción de carteras.
Chris Hyzy, director de inversiones de Merrill y Bank of America Private Bank, definió el marco institucional de este cambio: «Para inversores interesados en innovación temática y con alta tolerancia a la volatilidad, una asignación modesta del 1 % al 4 % en activos digitales puede ser adecuada». Esta directriz establece la política de asignación cripto de Bank of America para 2026, eliminando los requisitos de umbral de activos que antes restringían el acceso a determinados segmentos de clientes. La medida agiliza los procesos de gestión patrimonial, manteniendo parámetros de asignación disciplinados. Los asesores cuentan ahora con autorización explícita para recomendar productos cotizados de criptomonedas sin restricciones por niveles, democratizando una oferta que antes estaba limitada a la banca privada. Este cambio institucional reconoce que las criptomonedas han dejado de ser una novedad especulativa para consolidarse como una clase de activo digna de consideración sistemática en las carteras.
La autorización para que más de 15 000 asesores patrimoniales recomienden asignación en bitcoin transforma la forma en que los inversores de alto patrimonio acceden a criptoactivos. Antes, los clientes interesados en criptomonedas encontraban barreras estructurales en la banca tradicional. Los asesores, por normativa interna, no podían recomendar proactivamente estos activos y requerían que el cliente iniciara la conversación. Esto generaba dinámicas asimétricas, obligando a los interesados a buscar asesoría externa, investigar por su cuenta o quedarse sin exposición a una clase de activo cada vez más adoptada a nivel institucional. El giro en la política resuelve esta ineficiencia, permitiendo a los profesionales integrar recomendaciones de carteras de gestión patrimonial con un 4 % en criptomonedas en el asesoramiento habitual.
Esta autorización tiene importantes implicaciones sobre los flujos de capital hacia productos cotizados de bitcoin. Cuando asesores de entidades con billones bajo gestión reciben luz verde para recomendar asignaciones concretas, el efecto se multiplica entre las carteras de clientes. Un asesor que gestione 100 millones de dólares y proponga una asignación conservadora del 2 % estaría destinando 2 millones al mercado cripto. Escalado a 15 000 asesores, con carteras medias de 5 a 50 millones, la movilización potencial de capital es relevante para el mercado institucional. La decisión de Bank of America se suma a movimientos similares: el comité global de inversiones de Morgan Stanley estableció parámetros del 2 %-4 % en octubre de 2025, mientras plataformas como Charles Schwab, Fidelity Investments y JPMorgan Chase ya permiten inversiones cripto a sus clientes. El entorno competitivo incluye ahora a SoFi, que ofrece compraventa cripto directa a minoristas, junto a otros bancos regionales que implementan capacidades similares.
| Entidad financiera | Estado de la recomendación cripto | Fecha de lanzamiento | Base de activos |
|---|---|---|---|
| Bank of America | Asignación autorizada del 1 %-4 % | 5 de enero de 2026 | 1,7 billones de dólares |
| Morgan Stanley | Parámetros de asignación del 2 %-4 % | octubre de 2025 | Entidad grande comparable |
| Charles Schwab | Acceso total a ETF cripto | Autorización previa | Plataforma institucional |
| JPMorgan Chase | Ofertas de productos cripto | Autorización previa | Entidad bancaria principal |
| Fidelity Investments | Servicios cripto integrales | Autorización previa | Gestor de inversiones líder |
La autorización elimina la asimetría informativa que antes afectaba a los clientes que buscaban respuestas sobre qué porcentaje de cripto deberían recomendar los asesores. Los profesionales disponen ahora de respaldo institucional para abordar con los clientes la matemática de asignación, gestionando el debate sobre volatilidad desde un enfoque disciplinado. El diálogo ya no se centra en partidarios o escépticos de cripto, sino en el análisis metódico del nivel de exposición adecuado según la tolerancia al riesgo, el horizonte temporal y la convicción temática respecto a la adopción de activos digitales. Este proceso de profesionalización supone un avance desde la especulación minorista hacia la disciplina institucional en la asignación de capital.
El techo del 4 % recomendado por el director de inversiones de Bank of America responde a cálculos de optimización de cartera, no a un límite arbitrario. Comprender cómo impacta este porcentaje requiere analizar los perfiles de rentabilidad ajustada al riesgo en carteras diversificadas. Una cartera hipotética de 10 millones de dólares con un 4 % en bitcoin implica 400 000 en criptoactivos y 9,6 millones en activos tradicionales. Esta estructura proporciona una exposición relevante a bitcoin, al tiempo que limita el impacto de escenarios negativos a parámetros manejables. Si bitcoin sufriera una corrección del 50 %, la pérdida sería de unos 200 000 dólares, apenas un 2 % del total. Estas caídas, aunque significativas, se sitúan dentro de los límites de riesgo recogidos en las políticas de inversión institucionales.
La estrategia institucional de asignación a bitcoin basada en la recomendación del 4 % tiene en cuenta la baja correlación de las criptomonedas con otras clases de activos tradicionales. Bitcoin presenta menor correlación con acciones, bonos y materias primas a largo plazo, lo que aporta diversificación en carteras multiactivo. La literatura académica demuestra que asignaciones modestas a activos no correlacionados mejoran la rentabilidad ajustada al riesgo, por ejemplo, a través del ratio de Sharpe. Una cartera con un 96 % de activos tradicionales y un 4 % en bitcoin, con rendimientos del 6 % y 15 % respectivamente, alcanzaría matemáticamente un rendimiento combinado del 6,36 % y menor volatilidad que una cartera solo tradicional. Este cálculo parte de escenarios simplificados; los resultados reales dependen de la implementación, la elección de activos entre bitcoin y otras criptomonedas, y el horizonte de inversión de cada cliente.
| Escenario de asignación de cartera | Rentabilidad de activos tradicionales | Rentabilidad en bitcoin | Rentabilidad combinada | Impacto en el perfil de riesgo |
|---|---|---|---|---|
| 100 % activos tradicionales | 6,0 % | N/A | 6,0 % | Volatilidad de referencia |
| 96 % tradicionales / 4 % bitcoin | 6,0 % | 15,0 % | 6,36 % | Volatilidad reducida por menor correlación |
| 90 % tradicionales / 10 % bitcoin | 6,0 % | 15,0 % | 6,9 % | Mayor exposición a volatilidad |
| 95 % tradicionales / 5 % bitcoin | 6,0 % | 15,0 % | 6,45 % | Ajuste moderado de volatilidad |
Las directrices de Bank of America en materia de bitcoin fijan rangos del 1 % al 4 % en vez de una cifra única, reconociendo la diversidad de perfiles inversores. Los clientes con fuerte convicción en la adopción de blockchain, horizontes de inversión largos (más de 10 años) y mayor tolerancia a la volatilidad pueden optar por asignaciones del 3 %-4 %. Inversores conservadores, con perfil de riesgo moderado, plazos cortos o escasa familiaridad con blockchain, se benefician de posiciones del 1 %-2 %. Este enfoque gradual demuestra sofisticación institucional al adaptar la magnitud a las características de cada inversor. La base matemática reconoce la elevada volatilidad de los mercados de criptomonedas respecto a los activos tradicionales: la desviación estándar anual de bitcoin suele oscilar entre el 60 %-100 %, frente al 15 %-20 % de carteras diversificadas en renta variable. Por eso, asignaciones pequeñas permiten una exposición significativa sin superar los límites de volatilidad de la cartera.
La autorización de Bank of America consolida el avance institucional de las criptomonedas en la infraestructura financiera. El paso de cripto como alternativa especulativa a opción institucional refleja madurez regulatoria, tecnológica y de mercado. La claridad normativa se ha ampliado notablemente, impulsada por iniciativas regulatorias en EE. UU., incluida la administración Trump. Los productos cotizados de bitcoin al contado cuentan con aprobación de la SEC, cumpliendo los requisitos de custodia y transparencia institucional. La infraestructura de mercado —plataformas de trading de nivel institucional, derivados y soluciones de custodia— respalda ya la entrada de capital a gran escala. Estos avances han permitido a la banca tradicional incorporar cripto en las propuestas estándar de gestión patrimonial.
La estrategia institucional de asignación a bitcoin adoptada por Bank of America indica que los profesionales ven la exposición a criptomonedas como una parte estándar de la cartera, no como una posición marginal. Cuando una entidad que gestiona 1,7 billones de dólares autoriza a 15 000 asesores a recomendar cripto, los responsables institucionales han determinado que los activos digitales merecen integración sistemática en el proceso de gestión patrimonial. Este aval institucional tiene un efecto cascada en la comunidad inversora. Los inversores institucionales que observan la decisión de Bank of America reciben permiso implícito para aumentar su análisis de asignación cripto, al ver que los grandes bancos superan la actitud defensiva. Los asesores de la competencia deben justificar por qué sus clientes siguen sin exposición cripto cuando otros ya la recomiendan. Los gestores de carteras que evalúan estrategias cripto lo hacen ahora en un contexto institucional en el que la exposición a cripto es una práctica habitual y no una experimentación alternativa.
La implantación de la política de asignación cripto de Bank of America para 2026 genera un impulso institucional que afecta a todos los actores: los minoristas que trabajan con grandes entidades acceden ahora a productos cripto sin recurrir a terceros; las family offices y asignadores institucionales ven cómo los grandes bancos intensifican sus recomendaciones cripto, señal de que los gestores de capital más sofisticados consideran los activos digitales parte de la cartera; la infraestructura del mercado cripto se beneficia de mayores flujos de capital institucional a medida que los asesores patrimoniales despliegan activos de clientes en productos cotizados de bitcoin. El volumen y la profundidad de mercado mejoran con la entrada institucional en un terreno antes dominado por minoristas. A su vez, la seguridad y las plataformas institucionales reciben atención sostenida, reforzando la profesionalización y el desarrollo de la infraestructura cripto.
Para los profesionales de la gestión patrimonial, la autorización de Bank of America aporta un marco institucional claro sobre cripto. Los asesores que antes operaban en la ambigüedad disponen ahora de directrices explícitas para recomendar asignaciones del 1 %-4 %. Esta claridad reduce el riesgo profesional asociado a recomendar cripto: ahora pueden citar la política oficial del director de inversiones al debatir la asignación de activos digitales con los clientes. Los clientes, por su parte, acceden a formación sobre la matemática de asignación, los beneficios de diversificación y la volatilidad diferencial de los criptoactivos frente a los tradicionales. Los gestores de carteras pueden invocar el precedente institucional de los grandes bancos para apoyar internamente el posicionamiento en activos digitales.
La integración institucional de la gestión patrimonial en criptomonedas marca un punto de inflexión en la evolución financiera. Los grandes bancos han concluido que la exposición a criptomonedas debe integrarse sistemáticamente en la gestión patrimonial. Esta conclusión refleja la convergencia de claridad regulatoria, maduración de infraestructuras, aprobación de productos cotizados de bitcoin y una creciente demanda institucional. La autorización para 15 000 asesores de Bank of America respalda institucionalmente a los profesionales que antes operaban en un terreno ambiguo, mientras el rango del 1 %-4 % proporciona un marco matemático ajustado a cada perfil inversor y a la disciplina de volatilidad de cartera. Inversores institucionales, asesores y gestores operan ahora en un entorno donde la exposición a criptomonedas es una práctica estandarizada, no una excepción reservada a especialistas en alternativos. Este cambio estructural en la adopción institucional de cripto transforma los procesos de asignación de capital, la estructura de mercado y la prestación de servicios patrimoniales en toda la industria financiera.











